Primavera Sound 2014 – Días 1 y 2

Celebrate the fest!

Ya lo dice el refrán, hasta el cuarenta de mayo… Y mal me pese, este fue el denominador común de mi paso fugaz por el Primavera de este año. Tras un empacho en mi estreno como festivalera el año pasado, en que el cartel estaba repleto de no solo grandes sino también conocidos nombres de la esfera musical alternativa y no tanto, este año mi dosis de Primavera fue más selectiva y, en algunos casos, desgraciadamente, determinada a la fuerza por las inclemencias del tiempo.

No hay asistente al PS que se precie sin un llámale Excel, llámale tabla con una perfecta sincronización de esas bandas que, tras haber hecho los deberes dos meses antes y haber escuchado al menos sus “greatest hits” (sea lo que sea que eso signifique en la escena indie), uno se propone ver. Porque sí, para qué mentir: antes del PS14, yo no tenía pajolera idea de quién son Oso Leone, Germán y La Alegría del Barrio o Connan Mockasin, por decir unos pocos. Pero, ya se sabe, del dicho al hecho, hay un trecho, y a menos que seas un guiri de vacaciones por la Ciudad Condal (como el 40% de los asistentes) o te hayas pedido un par de días de fiesta en el trabajo, la vida no solo sigue igual fuera del Fórum Barcelona sino que el despertador suena a la misma hora el viernes y, para muchos (incluida la menda lerenda), también el sábado. Así pues, mi generosa lista de artistas, especialmente para el jueves, se vio compensada con solo algunos conciertos el resto de días.

Preparada mentalmente para ir a ver Temples, Stromae, Sky Ferreira y Holy Ghost! (a quien ya había visto en otra ocasión), mis ganas se vieron interrumpidas por un gran diluvio universal que hizo que 1) perdiera la entrada de camino al Fórum con el lío de la lluvia y 2) protagonizara el gran resbalazo a lo soy personaje de dibujos animados y piso una piel de plátano. Con tal caos, llegué al Fórum para los últimos 20 segundos de “Papaoutai” de Stromae. Ante la imposibilidad de poder juzgar su concierto, me limitaré a citar los comentarios de los asistentes (muchos de ellos fans devotos, pues ante tal lluvia, hubiera tenido muchísimo valor aguantar tal chaparrón): “épico”, “conciertazo”, “qué pasada”, “qué rápido se me ha pasado”… Así pues, Stromae, te tengo pendiente.

Stromae
Qué bien estuvo. O eso dicen.

Tras los belgas, llegó el turno de la californiana (y ahora morena) Sky Ferreira. Lo confieso: me fui a la quinta canción. Empezó con mal pie (no encontraba el momento de empezar a cantar la primera canción; al tercer intento, lo consiguió), siguió con mal pie (paró a los músicos dos veces más porque no los oía dejando las canciones sin terminar y pasando a la siguiente) y aunque mi yo positivo quiera pensar que terminó bien (y que Sky solo tendría solo un mal día y que no iba un poco puesta), sus ánimos encima del escenario, sus gafas de sol a plena luz de… la luna y la lluvia que volvió a aparecer, hizo que mi yo trabajador dijera “Mª del Mar, desfila para casa, que mañana te espera un día largo y no estás para aguantar conciertos fiasco”.

El lluvioso sky no se lo puso fácil, ni ella se dejó ayudar.
El lluvioso sky no se lo puso fácil, ni ella se dejó ayudar.

El GRAN día del Primavera, en muchos sentidos (el día de Arcade Fire, cabeza de cartel, además de ser el día con más huecos llenos en mi tabla de must-see). Muy a mi pesar, me perdí Wind Atlas, así que empecé mi jornada con mis estimadas Warpaint. Aunque era uno de los conciertos que más ganas tenía de ver, y estuvo no bien, sino impecable, me costó conectar con ellas. ¿Sería la distancia que me separaba del escenario, donde mucho de los asistentes se dedican a ir a su rollo (entended lo que queráis con eso)? ¿Sería que todavía era de día y sus melodías combinan mejor con una atmósfera más tenue e íntima? Fuera lo que fuera, y a pesar de esta aparente frialdad, Warpaint no defraudaron y demostraron que aunque les cueste arrancar una sonrisa, se lo pasan en grande haciendo lo suyo.

Qué bien estuvieron, las guerreras de la pintura.
Qué bien estuvieron, las guerreras de la pintura.

Tras Warpaint, llegó el gran subidón de la noche. Y no, no me refiero a Arcade Fire, sino a Future Islands. Salieron a por faena: “Guys, let’s start, we only have 45 minutes to play”. 45 minutos que parecieron 20 pero que satisficieron como si hubieran sido 90. Desde un primer momento, Samuel T. Herrings, el cantante, supo que tenía al público en el bolsillo al oírlo cantar a pleno pulmón no el estribillo sino ya las primeras líneas de “Back In The Tall Grass”, con que arrancó su actuación. Evidentemente, Future Islands no es solo Samuel, pero éste se comió el escenario con sus bailes a lo orangután que se ha escapado del zoo, sus ánimos (con alguna que otra palabra grosera) hacia el público y su contacto visual directo con los fans. Tanto me gustaron que, por poco que pueda, volveré a verlos este próximo mes de octubre también en Bcn.

Samuel T. Herrings se puso el público en el bolsillo desde el minuto 1.
Samuel T. Herrings se puso el público en el bolsillo desde el minuto 1.

La que no mostró ni un 30% de la energía de Samuel, fue Lauren de Chvrches. Lo siento, Lauren, me aburres. Vista una actuación tuya, vistas todas. Ni el entusiasmo de tus compis te salvan, por mucha calidad vocal y elegancia que tengas y tu aspecto frágil de nuera que quisiera toda suegra. Craso error cometió Lauren al recordar al público con más o menos estas palabras: “Are you mental? The Queens of the Stone Age are playing right now and you are here?!”. Dicho y hecho, abandoné mi primera fila y me dirigí hacia el escenario Sony para asegurarme un buen sitio para Arcade Fire mientras que, gracias a la sugerencia de Lauren, escuchaba y veía a través de dos pantallones a QOTSA.

Lauren de Chvrches, con leche en las venas
Lauren de Chvrches, con leche en las venas.

Y llegó la hora de los canadienses cabeza de cartel: Arcade Fire. Dos horas de concierto lleno de luces disco psicodélicas, mucho (¿demasiado?) plateado, una numerosa banda de percusión y cuerda, cabezudos de fiesta mayor (que aparentemente son ya habituales en sus shows), vestuario loco y un gran repaso de su discografía con altibajos de ritmo y algún que otro problemilla técnico. La sonrisa y acercamiento de Régine Chassagne compensó la ligera frialdad de su marido, Win Butler, pero simpatías aparte, AF estuvo a la altura de lo que representaban en este festival: los cabeza de cartel más esperados y seguramente con mayor número de asistentes.

Estuvieron bien, pero se me hicieron más largos que un día sin pan. Whatever that means.
Estuvieron bien, pero se me hicieron más largos que un día sin pan. Whatever that means.

Tras las dos horas de (empacho de) Arcade Fire, subidón de electrónica y efectos luminosos de la mano de Disclosure, que no se limitaron a darle a los botones de sus pads y a lanzar melodías pregrabadas, sino que tocaron en vivo y en directo, que es de lo que se trata. Por razones presupuestarias obvias, no podían traerse a todos sus colaboradores, pero les salió resultón que salieran sus vídeos con sus voces sincronizadas en la gran proyección del escenario Heineken. Me quedaron pendiente los berlineses Moderat, pero es que no nací con el don de la ubicuidad, aunque sí llegué a oír a un par de asistentes calificar su actuación de “That was magic” mientras me dirigía a ver a Metronomy.

Programados un pelín tarde para los que tenemos que trabajar.
Programados un pelín tarde para los que tenemos que trabajar.

Ni don de la ubicuidad, ni resistencia festivalera/fiestera. Mi intención (que no falte) era ver a Metronomy de principio a fin, pero aun habiendo conseguido un buen asiento en las gradas gracias a abandonar el concierto de Disclosure antes de su fin (no se puede tener todo), el cansancio y los humos un tanto extraños que se multiplicaban a mi alrededor hicieron que solo aguantara las tres primeras canciones de este grupo sólido, elegante y maduro, que nos volvieron con su vestuario y sus canciones a los 70. Así pues, helada y derrotada, viendo cómo la peña aguantaba y aguantaba el tipo delante del escenario del Ray-Ban, desfilé para casa, que una ya tiene una edad.

Ver galería completa.

Artículo publicado también en Vértice musical.

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