Noche de happenings en Sónar de noche

Este sábado noche tuve mi primera cita con el Sónar. Hace dos años, a puntito estuve de ir, pero con unos solapamientos que me dolían en el alma (Bat For Lashes con KraftwerkMajor Lazer con Two Door Cinema Club), me cogió una pataleta de las mías y me negué a pagar lo mismo para ver la mitad. Algo similar me pasó esta noche de sábado. Aunque me planteé no ir, terminé yendo, a pesar de que los solapamientos de este año también me dolían en el alma. Organización, ¿¡a quién se le ocurre programar a casi la misma hora los dos platos fuertes del sábado – FKA Twigs y Duran Duran más los otros dos postres consistentes – The Chemical Brothers y Flying Lotus!?

Últimamente estoy que me salgo, ya me lo dicen, pero un día me van a canear. Lo veo, lo veo. Supongo que es lo que pasa cuando ves que no tienes por qué aguantar ciertas cosas. Así pues, mi primer contacto con el Sónar fue precisamente a través de un encontronazo con unos asistentes al mismo que me tocaban lo que no suena en el ferrocarril. Esos especímenes se repetirían entre el público ya en el recinto, con excepciones, claro está. Si bien mi amiga Ana dice que el Primavera está lleno de modernos y por eso el Cruïlla – más alternativo – mola más, desde aquí te digo, Ana, que prefiero 10 veces más el público hipsteriano del Primavera que el que va pasado de vueltas del Sónar. Y es que ya en los ferrocarriles un grupo de cuatro personas que ya iban de subidón, por decirlo fino, perdieron la noción del espacio interpersonal. Yo, con mis cascos puestos, les metí una de esas miradas de que, si mataran, ya estarían fundidos. Al salir, a pesar de llevar los auriculares, oí que uno de ellos decía, “Mírala, la cara de amargada que lleva”  (cualquier cosa menos amargada, ¡válgame Flo!), por lo que me giré, me quité los cascos y le espeté: “Que lleve los cascos puestos no significa que no oiga, y que sepas que tú y yo vamos al mismo sitio; la diferencia es que yo voy bien”. Le llego a añadir el #punintended y ya lo bordo.

En fin, ya en la Fira, me dispuse a ocupar primera fila para mi queridísima FKA Twigs, no sin antes tener que tragar escuchar un tal DJ Cascales (dónde vas con ese nombre), cuyo público ocasional pasaba de él como de comer chinchetas. Entre el público, no obstante, conocí a un chico que no hacía daño a la vista, bebedor de agua embotellada (condemorrrr), ingeniero de caminos, con tapones para los oídos como los míos (puntazo), y con la misma cara de tedio que yo con el Cascales (ahí, ahí). David me acompañaría durante el concierto de FKA Twigs y comentaría la jugada conmigo.

FKA Twigs

Qué decir de Tahliah Debrett Barnett que no haya dicho ya… Pues autocitándome (porque yo lo valgo), que estuvo “twiggy” en toqueteos y vestuario, y “biggie” en voz, baile y actuación, cosa que es de agradecer. Con sus movimientos aparentemente erráticos aunque profundamente estudiados y requetepracticados, y ataviada con un top y pantalones blancos de transparencias, Tahliah elevó la temperatura del escenario y más allá. Añádele unas sandalias monísimas con unos taconazos de vértigo y ya tienes el conjunto completo para una actuación que no podía parar de imaginar que se estaba produciendo en una de esas salas del Centre Pompidou que tanto me gustan. FKA Twigs es la musa del pop / R&B / electrónica del futuro. Sus ingredientes: simplicidad escénica (sus tres músicos, científicos de los teclados, sintetizadores y percusión), efectismo lumínico que la convirtió momentáneamente en espectro a la vez que ángel caído y voz juguetona a la vez que sensual. No hace falta decir nada más. FKA Twigs es más que una cantante, más que una bailarina, más que una realizadora y directora de vídeos musicales: es una cabeza pensante de la creación artística global que no tiene reparo en rozar los límites establecidos (?!) en el panorama experimental actual.

De Duran Duran enganché las últimas tres canciones: (“Reach Up for the ) Sunrise”, “Planet Earth” y “Rio” – la última, que ni me viene ni me va. Suerte que ya los vi en el 2011. Por lo que pude ver, el público, con una media de edad superior al de FKA Twigs, estuvo entregado y disfrutó de la actuación de los iconos de la new wave, que aunque ya están maduros, ya se sabe que la experiencia es un grado y Simon sigue siendo Bon, Simon LeBon (04:24).

Duran Duran

Tras otra sesión de DJ, esta vez con Erol Alkan, que no estuvo mal pero tampoco para tirar cohetes, fallo técnico incluido, llegó el otro gran momentazo de la noche con The Chemical Brothers (Flying Lotus, otra vez será). Actuación impresionante, motivadora, transmisora de sensaciones, una rave en toda regla de la mano de Ed SimonsTom Rowlands. Rave que terminaría afectando en demasía a algunos de los asistentes, by the way. Pero no nos vamos a hacer mala sangre, Maria del Mar. Aunque las imágenes de fondo no mataran, el espectáculo lumínico fue de lo más, sin olvidar para nada la interacción con el público, cosa que es de admirar. Muy buena actuación, Bros.

The Chemical BrothersThe Chemical Brothers

Y ahora, con vuestro permiso, os dejo, que me voy a la zapatería a hacerme con un par de taconazos a lo Tahliah.

– Galería de imágenes

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