Investigación, desarrollo e innovación: claves contra el plagio

Supongo que mi vertiente de profesora e investigadora me ha llevado a hacer un artículo de opinión de un tema serio que incluye el temido vocablo “plagio”. Esta vez, me dispongo a tratar sobre un tema que aparece con bastante frecuencia últimamente en la prensa especializada por causas judiciales (¡ahí es ná!): el uso de samples y el consiguiente plagio (o no) de obras anteriores. Léase, por ejemplo, este artículo relacionado publicado en El País.

Un sample no es más que un extracto de una o más capas o líneas melódicas de una canción anterior, modificado (o no) para usarlo en una nueva producción. Los instrumentos también se pueden “samplear” para obtener con ellos nuevas texturas o registros o incluso nuevos usos que serían impensables si se tocara el instrumento original. Wally De Backer – Gotye – lo explica de un modo muy didáctico en su documental Making of Making Mirrors (01:14 – 03:14), aunque para una muestra rápida, os recomiendo que veáis este ejemplo de abajo o, si os apetece, os deis una vuelta por whosampled.com, con miles de ejemplos.

En este artículo, no obstante, vamos a centrarnos de momento en aquellos samples que han causado más de un dolor de cabeza a los usuarios por haberlos encausado, y si realmente es este el mayor problema del panorama musical actual. El más reciente caso que conozco es del último álbum de Tame ImpalaCurrents. En este, parece ser que la canción “Eventually“, fíjate tú qué mala suerte, contiene una base rítmica al principio que coincide con la de esta canción de los 70. Por ello, Kevin Parker (Tame Impala) tuvo el susto de recibir en su bandeja de entrada un correo electrónico de los autores amenazándole con denunciarlo a menos que intentara arreglar el desaguisado por la vía legal (es decir, San Pagando) en un plazo de tres días. La reacción de Kevin Parker no fue otra que reírse de Janeiro, pues ¿cuántas veces debe haberse usado tal combinación rítmica en decenas de canciones anteriormente?

Reacción de Kevin Parker (Tame Impala) en Instagram.
Reacción de Kevin Parker (Tame Impala) en Instagram.

Otro caso muy sonado, y que me tocó muy de cerca en su momento, fue el de la falsa acusación de plagio de Gotye por el uso de un sample de “Seville” de Luiz Bonfá. Está claro que para la prensa no es lo mismo publicar o anunciar por televisión “Gotye es un pringado que tiene que pagar 1 millón de dólares por haber firmado un truño de contrato por el que le debe 70% de los beneficios de “Somebody That I Used To Know” a la familia Bonfá” que “¡Plagio, plagio! ¡Gotye, traidor, a la hoguera!“. Todo ello, claro está, en la línea del periodismo sensacionalista actual, sin consultar una sola fuente original o preguntarle al mismo Gotye, el cual, así como su management, se mantuvieron al margen de tal tormenta. Pues ya se sabe que luego siempre viene la calma y el pueblo, pobrecito él educado para ser tonto, puede que ya no se acuerde de tal (des)honra cuando sea que Gotye saque el próximo disco. El problema de Gotye fue firmar un contrato así de bondadoso con la familia Bonfá antes de saber que sería gracias a Somebody… que se haría multimillonario. Es más, si hubiera sido tan tonto de plagiar el sample sin pagar las correspondientes regalías, no hubiera interpretado la canción original en directo para luego enlazarla con “STIUTK“.

Gotye (Andrés para los seguidores de este blog) puede ser legal hasta extremos insospechados, pero tonto no es. Partamos de la base también que un sample no es plagio a la brava si al usarse, como con cualquier otra obra ajena, se reconocen las fuentes…

Álbum interior del CD de Gotye - Making Mirrors con los créditos correspondientes.
Fuente: Gotye Portugal en Twitter.

Sería una falacia defender a Parker o a Gotye, y a tantos otros que utilizan samples hoy en día, si dijera que todo está inventado (pues no, aún espero que se invente el paraguas plegable que se mantenga intacto durante más de cinco usos), pero sí que es verdad que, para mí, existe un mínimo de requisitos de investigación, desarrollo e innovación (muy así a lo Ministerial de Españistán) para justificar el uso de un sample. Es evidente que los dos compositores y productores anteriores, así como muchos otros, dedican gran parte de su tiempo a investigar en el uso de la tecnología musical actual para sus producciones propias y que, por tanto, rara sería la vez que utilizaran un sample ajeno sin antes haber analizado y valorado los pros y contras de usarlo en uno de sus temas y, por consiguiente, decidirse a pagar, si realmente vale la pena, por él. Es más, los compositores “independientes/alternativos” no suelen utilizar samples conocidos, sino que se dedican a hurgar en composiciones oscuras o tradicionales, por las que no tienen que pagar regalías. Además, no los usarían de origen, sino que les harían las modificaciones necesarias para adaptarlos a su nueva producción/composición.

No obstante, el caso de Coldplay y su “Every Teardrop Is A Waterfall, que bebe de “Ritmo de la Noche“, como también el de Future Islands, que triunfó el año pasado con “Seasons Change, que sospechosamente recuerda en su inicio al himno “Born Slippy .NUXX de Underground; o el de “Hung Upde Madonna utilizando Gimme! Gimme! (A Man After Midnight)” de Abba (y muchísimos otros que seguro que a ti, lector, te vienen a la cabeza), son otra historia. El uso de estos samples, a mi ver, tiene una clara visión comercial. Es decir, se ven claramente justificados por el afán de triunfar sin demasiado esfuerzo entre los oyentes. Si el oído está familiarizado con algo, es muchísimo más probable que un nuevo tema que recicle un sonido familiar haga que ese nuevo tema le entre muchísimo más fácilmente, casi sin esfuerzo. Del usuario del sample depende, sin embargo, utilizarlo de modo innovador y creativo, componiendo una canción de calidad que justifique la inspiración prestada (y si hace falta, pagada).

Es innegable que en todos los casos hasta ahora, a pesar del uso de samples (conocidos o no), existe una clara intención innovadora, creativa, que llega incluso a romper moldes. Es por ello que compositoras como FKA Twigs no dejan de sorprenderme, pues aunque reciclen sonidos utilizados por ella misma en temas anteriores, como es en el caso de su EP M3LL155X (“Melissa” para los amigos), Tahlia Barnett es de lejos una de las artistas más rompedoras del momento.

Otro tema parecido, aunque sin tener una materialización concreta en un sample, es el de las influencias. Hoy en día, cualquier programa de escucha en línea te ofrece una lista de “artistas parecidos” al que estás escuchando. Parecido, que no igual, cosa que es de gran ayuda para descubrir artistas que puede que no hubieras podido conocer de otro modo. Gracias a ello, escuchando a Δ (alt-J) descubrí a Everything Everything, por ejemplo. No es de extrañar tampoco que los artistas tengan influencias unos de otros. Esto ha pasado desde el principio de los tiempos. “Primero fue el verbo y el verbo era…” Vete a saber quién era el verbo… Influencias, que no imitaciones. Las influencias son también loables siempre y cuando estén justificadas y no resulten en “una clara copia de”, pues estamos ya aburridos de que salgan imitaciones de boy bands que duran dos telediarios. Como dice Glen Hansard en esta entrevista (05:12 – 05:45), está claro que él bebe de Van Morrison, Bruce Springsteen y Bob Dylan, pero al hacerlo encuentra también su propia voz, y de eso se trata.

Así pues, para mí, aunque utilicen llámalo samples, llámalo influencias, tienen mucho más valor artístico los compositores innovadores y creativos que no aquellos que, a pesar de publicar nuevos trabajos, no puedan dejar de autoplagiarse repetirse álbum tras álbum, como es el caso de Rolling Stones, Bon Jovi y, hasta cierto punto, Red Hot Chili Peppers. Todos ellos tuvieron su momento pero no han logrado mostrar un desarrollo/evolución coherente y congruente con los tiempos sino que, al contrario, o se han estancado o, en el peor de los casos, han mostrado una involución. Los salvan, en el mejor de los casos, sus directos, pues el carrerón que llevan a sus espaldas hacen que ese terreno lo dominen a la perfección, y un directo es la gran prueba de fuego de cualquier artista.

No obstante lo dicho hasta ahora, lo establecido, lo conocido, lo común, vende. Las influencias, venden. Los plagios (o no) de samples, venden. La sencillez y la repetición hasta la saciedad, gusta y, por ende, vende. Y también me aburre. Tanto, que el hecho de que las radio mainstream no cesan de poner hasta la saciedad es precisamente la razón por la que dejé de escuchar la radio comercial a diario hace años y solo me la pongo una vez al mes para estar al tanto de lo que “me he perdido” del panorama musical comercial actual. Como alternativa, Mar(ibel) sigue revistas especializadas por internet, escucha radio no comercial por Internet, se dedica a explorar por Soundcloud o Spotify según le pica y se deja recomendar. Aunque, evidentemente, esto conlleva su tiempo, pues no todo lo nuevo e innovador es bueno. Nope. También he tragado montones de principios temas de grupos horrendos o que, desafortunadamente, escapan mi entendimiento o gusto. Pero a esto a Maribel y a muchos otros les da igual porque les gusta aprender y estar al día de lo que las grandes mentes creativas, aunque no comerciales, tienen que ofrecerle de innovador al mundo. Pues con la innovación, se crea desarrollo, y con el desarrollo, investigación.

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4 thoughts on “Investigación, desarrollo e innovación: claves contra el plagio

  1. As usual Google Translate hideously mangles this, but I think I’m agreeing with your point when I say that litigiousness over samples often totally misses the extent to which a creative re-use of a pre-existent sound is wholly different from plagiarism. The Gotye example – also close to my heart, of course – is a case in point: the sample is so brief there is nothing about it to recall the original song, and it outrages me that the Bonfa estate gets so much of the royalties. Even when samples are more recognisable they often have an effect of allusion or quotation, which is one of my favourite things in art, and do something much more lively than reproduce an original. There are hideous exceptions of course (e.g. Puff Daddy’s ‘I’ll Be Missing You’ – retch).

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    • I basically say it’s a circle: you get the sample as a product of your research, you transform it into something new (develop) and create a new piece (innovation), which again will lead to further research. However, what I also say, that I don’t know if Google Translate got right, is that sometimes samples are used with other purposes, merely commercial, because they instantly make us recall a familiar tune, thus making the new song be liked almost instantly by playing (fairly?) with our unconscious. However, if you are a totally innovative artist, advances in your career might be difficult because you don’t have this plus of familiarity among the audience. I also say that creativity is crucial, as you might not be using samples but be repeating yourself over and over again, as is the case of Bon Jovi.
      See? I summarized the article in just one paragraph. haha.

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