Ese hype de la Super Bowl 50

Tras ver una actuación casi impecable vocalmente (otra más) de Lady Gaga (a partir de 02:15) en la Super Bowl, acabo de perder y agotar la fe en el mainstream music biz, whatever that means.

La quitas del circo que la acompaña en sus actuaciones y que le valió para darse a conocer, y dices, olé la Gaga. Ahora que ya te conocemos, Lady Gaga, ¿podemos explotar más esta vena de artista que llevas dentro sin llevarla al extremo? No, no hace falta que respondas a la pregunta. Ya me sé la respuesta.

A lo que iba. No me voy a poner a valorar la actuación principal (o no sólo), pues muchas revistas ya lo han hecho y representa que uno vale la pena que escriba en la red no para reverberar sino para crear contenidos, y para eso tengo cuerda para rato. Pero, qué queréis que os diga, tampoco estoy 100% de acuerdo con lo que se dice, se comenta, se rumorea de la actuación de este año de Coldplay with a little help of Beyoncé y Bruno Mars (y todo el séquito de bailarines). Ni siquiera con lo que dicen las revistas que leo más habitualmente en que últimamente se dedican a mortificar (y motivos no les faltan – diox, qué pena el último álbum) a Coldplay. Véase aquí el ejemplo de crítica de la actuación publicada en Jenesaispop que, dentro del espacio otorgado, se dedican a vapulear al grupo liderado por Chris Martin. Aunque esté de acuerdo con el hecho de que a Coldplay no les hacía falta ayuda externa, pues tienen repertorio de sobra para rellenar 13 minutos y dos horas más de regalo, es lo que tocaba ese día. Sin embargo, no era una Super Bowl 49 ni una 51, era la 50. Y como a los americanos les gusta hacerlo todo a lo grande, pues se sacaron de la manga a la ya no tan Queen Beyoncé y a Bruno Mars para hacerlo todo más cool y que no pasara la SB50 a la historia por la actuación principal de unos que vienen de una isla que se llama… ¿London? y que está ¿al este? ¿al oeste? de eso que llaman Europa. Lamentablemente, se quedaron en el intento.

Es obvio que Coldplay no estuvieron a la altura. Pero es que no le pidamos peras al olmo: no es ninguna novedad que Chris Martin no es para nada (ni nunca lo ha sido) buen vocalista. Las notas altas no las acierta ni por asomo la mayoría de las veces o se desgañita en el intento. Hoy, ayer y probablemente mañana, aunque haya dado muestras ocasionales de “Progresa adecuadamente” en contextos controlados. Certificado con la comparación entre la primera y la segunda vez que he visto a la banda en concierto. Se sabe regular, pero cuando le pones coreo saltimbanqui de por medio o notas en el borde de su (escasito) rango vocal , se jdió la mrrnHe just can’t.

Visto el vídeo (porque lo habéis visto, ¿verdad?), Chris Martin vuelve a demostrar que o canta o baila a lo somos los gorilas uh uh uh. No le pidas más. Ambos, va a ser que no. También vemos que no termina ni una frase melódica con aire o afinando, sobre todo al principio. Que parece un pulpo perdido en un garaje pero no porque no encuentre a los miembros de la banda (Jenesaispop, ¿cómo lo sabéis con los frames reducidos de cámara?), sino porque el evento les quedaba grande. A Martin y al resto. Pero simplemente por el tipo de banda que es, that’s it. No estamos ante heavymetaleros ni rockeros con mayúsculas ni ante “estrellas del pop”, aunque parece que esta sea su misión principal en los tres últimos álbumes. Y no, ‘Paradise’, justamente, no sobraba. Que aparece como un pegote, mal ligada en el medley, sí, pero de sobrar, podía sobrar cualquier de las otras según ese criterio. Medley terrible donde los haya.

Pero es que tampoco estoy 100% de acuerdo en que Beyoncé (o hasta cierto punto Bruno Mars) le robara el protagonismo a Coldplay como han dicho, como muchos otros, en BBC1. Más vistosos, sí. Más american(ad)os, sí. Pero igual de olvidables. Estamos (-amos, -amos, sí, porque espero que estéis de acuerdo conmigo) cansados de ver a la misma Beyoncé disco tras disco, actuación tras actuación, momento mediático tras momento mediático. Aunque lo quisiera disfrazar de actuación con mensaje de defensa a la población negra con su nuevo tema, ‘Formation’, publicado justo unas horas antes (¡qué casualidad! #NO) y “movimientos de baile típicos de”, no cuela… Yo lo siento, pero a alguien que sea de piel oscura sólo de cara a la galería, no me compra. Porque de discriminada y de pobre, al menos tú, tienes poco, Bey & cuadrilla, que sois unos cuantos.

En cuanto a Bruno, pues me voy a repetir: Bruno Mars todavía no existe como artista con personalidad propia. Todavía lo espero. Mientras tanto, podemos decir que es un mejunje bien apañado de Michael Jackson, Elvis Presley, James Brown, Bob Marley y [complete la lista] con envoltorio pop del que entra fácil, por lo que haga lo que haga, si te gustan estos, te gusta Mars. Y el tío luce encima del escenario y te lo hace pasar bien, que es de lo que se debería tratar el music biz after all, ¿no? Entretener y tal. Y el duelo Bey/Mars estuvo mono. Más que visto, pero mono.

Así pues, después de todo esto, ¿cuál es el problema? El hype, cariños míos, el hype. Entiéndase hype cuando hablan de ti a todas horas cuando motivo, de haberlo, no lo hay. Y la overexposure, no merecida. Mucha. Demasiada. Tanta, que no puedo con la vida. El mainstream se ha convertido en el único stream. Y punto…. y coma. No hay copia sin copia. Coldplay cada vez es más Maroon 5OneDirection + hit-dance-del-verano-del-97 + ese-poquito-de-U2-que-tenían-cuando-empezaron. Beyoncé es esa-copia-de-sí-misma-que-tanto-le-gusta + Destiny’s Child + Madonna + Rihanna. Y de Bruno Mars, solo hace falta levantar un poco la mirada y releer el párrafo de arriba.

Dicho lo cual, para mí, la actuación de la media parte de la Super Bowl de este año, vista por millones y millones de espectadores, no fue más que, para al menos dos tercios de las actuaciones de la half-time, un producto de marketing más. Ni más ni menos, ni más ni menos. En cuanto a Coldplay, de capa caída, hace falta que se hable de ellos ahora que arrancan el tour. Lo importante es que se hable de ti, aunque sea mal. Así, a lo Oscar Wilde, pues arruinaron sus minutos de gloria bendita con una actuación bastante lamentable a ratos (cualquiera puede tener un mal día) en un contexto inadecuado para ellos. Beyoncé se repitió a si misma con esa fórmula que le funciona y salió bien parada. Fíjate tú, que el martes recibía newsletter de Beyoncé anunciando tour. ¡Tate! Otra casualidad con causalidad marketinguizada. Yo no soy tonta. Y Bruno… pues digo yo que el nuevo álbum estará al caer, ¿no? O quizás era el apaño para que no se notara tanto. Meter a Taylor Swift instead ya hubiera sido la repanocha. Lo que sí me queda claro es que, a día de hoy, ninguno de los artistas que actuó en la half-time de la Super Bowl son dueños de sí mismos como artistas.

Michael Jackson tampoco lo fue al 100% al principio de su carrera, pero al menos sí pasará a la historia por su actuación en la Super Bowl, incluso por esos segundos en que no hace nada más que llenar el escenario por el simple hecho de estar de pie en él [01:10 – 02:40]. Y por mucho más, como tantos otros [guguelea lista “actuaciones Super Bowl” y verás] que han animado a los yanquis (y por ende, al resto del mundo mundial) en la Super Bo.owl, siendo ellos mismos sobre el escenario. Beyoncé, lo tuyo con el maillot con diseño homenaje a Michael Jackson se quedó más que en homenaje, en otra copia barata más.

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