Bastante, Mucho y Second: producto nacional de calidad -Let’s Festival

Ayer era una tarde de esas de sofá, peli y manta, pero con eso de que la escena nacional es mi gran asignatura pendiente (siempre he sido más de Aussieland y UK, qué le vamos a hacer), vi que Mucho (con crítica positiva) venían de concierto y me dije, pues vamos allá, ¿no? 

Mucho no venían solos, sino que Let’s Festival se lo hizo venir bien para que los asistentes hicieran un repaso exprés de los adjetivos cuantitativos, uniendo en una sola noche a Bastante, Mucho y Second. ¿Que si conocía a Second y Bastante? Pues ni mucho ni poco. Casi nada. Me dirigía a la Sala Salamandra 1 tras un intensivo de semana y media escuchándolos, pero visto el entusiasmo del público mostrado por Second, se supone que al menos estos me tendrían que haber sonado. Oh well, no es pot estar a missa i repicant!

La entrada no especificaba si las 20:30 era apertura de puertas o inicio de concierto, por lo que sólo éramos tres pardillos contados con los dedos de la mano esperando bajo la lluvia desde las 7 y pico, lo que no tenía demasiado buen augurio. Y es que no fue hasta pasadas las 20:30h que abrían puertas. A las 21:10 salieron los miembros de Bastante al escenario. Este grupo del “extrarradio Barcelonés a caballo entre el pop mas melancólico ochentero y las guitarras pesadas del grunge de los noventa tuvo trabajo para animar a los más o menos 150 presentes en la sala, con aforo para 850. Fue en el cuarto tema, “Hombre veleta“, cuando el público empezó a mostrar complicidad con la banda, aunque Bastante tenía a su público fiel que coreó y bailó los 14 temas publicados en su La sonrisa de Melmoth y Verter el vacío desde el primer minuto. Siendo sus temas desconocidos para la mayoría, Bastante se atrevieron a presentar un tema nuevo en que mostraron su lado más indie-Phoenix-ero. Si algo tenemos que achacarle a Bastante es el hecho de que en los momentos en que la guitarra y la batería tomaban protagonismo, se hacía dificultoso entender la letra. Por lo demás, tienen un aire (que no estética) grunge interesante y disfruté sobre todo los temas más melódicos.

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Vocalista y guitarra de Bastante

Aunque anunciados por Bastante como Second, llegó seguidamente el turno de los manchegos Mucho, a los que tenía muchas ganas de ver, pues mi gran pregunta era: ¿cómo se lo van a montar para interpretar letras-protesta con lindezas como “¿Os podríais ir todos a la mierda?”, “puedes ser el más moderno pero el día de tu entierro no te llorará ni Dios”, “¿Por qué la mierda se disfraza de oro?” o “Tú qué dices hablar catalán en la intimidad” con ese sonido tan de sintetizador “cósmico-sideral” que ofrecen? Pues con un acercamiento físico de los músicos al público – con la sala ya medio llena-, un descaro expresivo importante del cantante (Martí Perarnau) y una profunda inmersión/complicidad del grupo (los cuatro “motherfuckers”) sobre todo en las líneas melódicas de los teclados (Víctor Cabezuelo) que elevaron el espíritu de los asistentes hasta el infinito y más allá. Mucho nos tuvieron a unos cuantos (compañero de lluvia de al lado con jersey azul y camiseta blanca, si lees esto, ¿¡Hola qué tal!?) balanceándonos y moviendo los pies desde el primer momento y durante los 11 temas que repasaron su discografía. No obstante, se centraron en la presentación de su último álbum, Pidiendo en las puertas del infierno, con más “cosmicidad, negritud y rabia” que sus trabajos anteriores y con un alto grado de improvisación, como en el vídeo de presentación.

El resultado fue lo que en multimodalidad llamaríamos una discrepancia sonido-letra que conduce a una reacción del público sorprendentemente cómplice. Mucho pueden dar mucho que hablar.

Y llegó el tercer grupo, Second. Y ahí La Salamandra 1, ya llena, se hundió. Despiporre con señora en sujetador y haciendo el símbolo del corazón con las manos incluida. A darlo tó. Si Mucho se acercó al público, lo de Second fue fusión total con su Viaje iniciático. Directazo en mayúsculas, el de los de Murcia, con casi 20 años de carrera a sus espaldas, que por algún lado se tienen que notar: desde la presencia en el escenario, la profesionalidad, los golpes de efecto mesurados de Javi Vox, los me-tiro-por-el-suelo-cuando-toca del guitarrista Jorge Guirao, un Nando Robles (bajista) cuya pose recuerda a la de Alex James de Blur, un baterista (Fran Guirao aka Andy García en joven y guapo) que dirigía el cotarro y animaba al público con sus subidas y bajadas y, finalmente, ese temple serio  a la vez que enérgico de la voz de Sean Frutos, de sonrisa escasa, que tenía muy claro que L’Hospitalet no es Barcelona. Respect. La energía era tanta que fue casi imposible tomar una foto sin que saliera movida. El público, entregado, no sólo coreaba los “uoooooooooohhhh, aaaaaaaaaaahhhh” de las letras sino que incluso vivió intensamente el nuevo tema “Donde vive el vértigo“, pues por mucho que los de Murcia se atrevan con innovaciones, está claro que mantienen su esencia, esa inconfundible virtud de Second que los convirtió en los grandes triunfadores de la noche.

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Los Second serán los primeros.

Ver galería de imágenes.

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