¡Oh, Lorde! ¡Qué bella es Ella!

Lorde aterrizaba por primera vez en Barcelona este año, tras esquivarnos en la gira de su álbum debut, Pure Heroine. La que escribe tenía la esperanza de que viniera entonces ni que fuera a una Apolo, como hizo la también kiwi Kimbra, pero no fue así. Sus seguidores, no obstante, vieron cumplido su sueño este pasado lunes en el Sant Jordi Club, con un show de presentación de Melodrama. Un espectáculo de una hora y media que resultó a poco, pues un concierto excelente sin necesidad de parafernalias superfluas siempre sabe a aperitivo solamente.

Lorde

A punto de cumplir los 21 (como gran parte de su público), si algo me impactó nada más verla entrar en el escenario es lo bella que es Ella Marija Lani Yelich-O’Connor. ¡Oh Lorde! Por otra parte, cualquier temor que pudiera tener de exceso de influencia de su ya no tan amiga Taylor Swift se desvaneció viéndola bailar con su peculiar estilo, con una amplia sonrisa permanente, un vigor constante y un emotivo parlamento, dirigido no solo a los fans del lugar sino también a todo aquél que, como ella, en algún sentido se ha sentido o bien demasiado, o bien demasiado poco, como bien explica en su segundo álbum, Melodrama. 

La escenografía, sencilla: un televisor un pelín demasiado cerca del suelo que marcaba los interludios del concierto, unas luces a modo de ramal de flores que combinaron perfectamente con los girasoles gigantes que le proveyeron unos asistentes y dos bailarinas destacables pero que poco interactuaban con Lorde. Hubo también tres cambios de vestuario siempre muy en la línea de Lorde: un traje chaqueta negro que para nada refleja la figura que se percibe de la cantante en televisión, un vestido fresco blanco y lentejuelas variadas para el fin de fiesta. Un fin de fiesta que dejó al público con la certeza de haber presenciado un espectáculo fresco a la vez que estudiado y con una calidad destacable que no hace más que confirmar que Lorde tendrá solo dos álbumes, por el momento, pero su talento promete una carrera extensa, lejos de ser un fenómeno de usar y tirar.

Voy de frente cuando reconozco que la dificultad vocal de los temas de Lorde no es equiparable a las competiciones de deportista de élite, pero ello no desmerece ni su calidad vocal, ni su puesta en escena, ni su profesionalidad con el loop. Aun con una producción y calidad sonora cuidada, el Sant Jordi Club amilanó quizás los silencios que aportan fuerza y efecto “momentum”, especialmente en Melodrama, pero todo ello pasó desapercibido para el público, en todo momento entregado, respetuoso y conocedor del mundo Lorde. Efectivamente, no hubo sold-out, pero los allí presentes saben que Lorde no entra fácilmente, pero cuando entra, lo hace para quedarse.

No puedo darle más que las gracias por empezar con “Homemade Dynamite”, que aquí la que escribe había tenido todo el santo día martilleándole el cerebro. Muerto y dinamitado el tema, Dy-dy-dy-dynamite dio paso a, ¡oh Lorde!, la inesperada “Magnets“, con la que colaboró en el último álbum de Disclosure. Si la noche era evidente que había empezado por todo lo alto, los ánimos no bajarían en ningún momento. Puede que echara de menos la hunger-gamesiana “Yellow Flicker Beat”, cuya impactante interpretación en los AMAs del 2014 le dio motivos de sobra a David Bowie para decirle a Ella que estaba (y está) en el buen camino, a pesar de (o además de por gracia de) su descoordinación corporal tan genuinamente Lorde. No obstante, no me puedo quejar de la presencia de “Sober”, “Green Light” (con confeti de “Melodrama Forever” incluido), “Buzzcut Season” (mi preferida, de lejos, del álbum debut), “Liability” o la más-que-trallada “Royals”. Si no sales de un concierto pensando que le has encontrado una nueva lectura a algún tema, algo (malo) pasa. Nuevamente, no fue el caso: lo acartonado de “The Louvre” pasó totalmente desapercibido para dar lugar a un tema que, sin duda, creó una burbuja sonora y clamorosa en el recinto, como lo hizo también “Perfect Places”.

No sabemos si el Sant Jordi Club fue un “perfect place” para Lorde pero, sin duda, lo fue para lo que ha sido uno de los mejores conciertos de este año en la Ciudad Condal. ¡Oh, Lorde!

Galería de imágenes.

Advertisements

Enormes Foster the People en Razzmatazz

Lo mejor de ir a un concierto sin expectativas (y sin haber investigado para nada el directo del grupo en cuestión) es que te puedes llevar una sorpresa. Es más, te puedes llevar una grata sorpresa.  Tan grata como la del concierto de presentación del tercer trabajo de Foster the People, Sacred Hearts Club, del que salí diciendo: ¡Enormes Foster the People!

foster the people

Foster the People, siguiendo la moda de sacar adelantos de álbumes aún por publicar (Sacred Hearts Club saldrá el próximo 30 de julio), han hecho ya cuatro adelantos del álbum (si es que el EP III lo es también), uno de los cuales, ‘Loyal Like Sid & Nancy’, sirvió como pistoletazo para el inicio del concierto. Se atrevieron también con III al completo. Una lista equilibrada, con lo más representativo de los dos álbumes anteriores (Torches, 2011; Supermodel, 2014), en la que tampoco faltó un tema favorito por muchos del Supermodel (‘Coming Of Age’), y otros éxitos de su álbum debut, como son ‘Houdini’, ‘Don’t Stop’ y la archiconocida ‘Pumped Up Kicks’, de la que te das cuenta una vez más que porque sea la más famosa no tiene que ser tampoco la más representativa de la banda musicalmente hablando. No obstante, los temas de Foster the People “engañan”, pues bajo la aparente alegría y energía melódica se esconden críticas sociales contundentes, como es la del tema de marras y el mensaje que lanzó Mark Foster hacia el final del concierto.

Y hablando de Mark Foster (y obviando otros aspectos como luces y puesta en escena, pues un Razz da para lo que da y lo que da lo aprovecharon bien)… ¿es políticamente correcto decir que es el p*t* amo? ¿Me dejáis? Pues, ea. El tema es que hace nada que he hecho un curso de liderazgo y comunicación en el aula en el que se hacían paralelismos con estilos distintos de directores de orquesta. Esto es lo que me lleva a decir, aunque aplicado a un contexto distinto, que el joven de 33 años merece el título de Mark-the-Fucking-Boss-Foster. Como cualquier buen líder, es asertivo sin ser excesivamente autoritario. Además, disfruta como un niño en el escenario, lo que invita a la motivación del resto de la banda. Reconoce los talentos ajenos y los destaca en su justa medida a la vez que intenta que pasen desapercibidas las flaquezas (un botón del teclista desconectado por descuido ajeno). Su expresión inicial puede que sea un pelín seria sin llegar a la mala leche, ya que lo que transmite es una confianza exacerbada en lo que hace. No es tampoco para nada disonante con la del resto de miembros y es maleable a la situación, comunicando así su acercamiento al público a la vez que se mantenía en su isla interpretativa. Su autoridad jerárquica (para algo es el frontman) y de conocimiento se justifican con su trabajo de compositor y su calidad vocal, con la que no escatima ningún esfuerzo. Sobre su disposición, pues bien, solo hacía falta ver el sudor fruto de la pasión puesta en cada una de las frases melódicas y en el control del conjunto para ver que su disposición va más allá de montar un espectáculo e irse para casa, que mañana será otro día. Pero para mí, lo más importante de todo y que destaco de Mark Foster es que comparte una meta común con la del resto de miembros de su banda (además de seguir ganándose el pan, claro está): ofrecer un espectáculo robusto, contundente, de una maquinaria perfecta, con un trabajo detrás que no es de un día ni de dos, dejando espacio para el disfrute grupal y para la creatividad individual, dotando así a los miembros de Foster the People de una labor con significado global. Lo dicho: ENORMES.

Ver galería de imágenes.

Cruïlla eclèctic – Dia 2 (Little Steven i Pet Shop Boys)

En la segona jornada del CruÏlla, hi havia tres noms imperdibles: Benjamin Clementine, Little Steven i Pet Shop Boys. Havent vist ja el primer, i avui tenint Foster The People a l’agenda, vaig optar per limitar-me als dos últims.

Steve Van Zandt, àlies Little Steven, mà dreta de Bruce Springsteen a la E Street Band, va brillar davant un públic format, a les primeres files, de fans fidels de… Pet Shop Boys! Efectivament, a quarts de vuit qui ja ocupava posicions per assegurar-se una bona visibilitat eren els membres del club de fans de Pet Shop Boys, mobilitzats alguns d’ells en grans grups. Little Steven, guitarrista i cantant, va brillar, però també ho van fer, com qualsevol bona banda de blues, la resta de components, especialment els metalls (la flauta travessera al principi una mica massa pel volum desproporcionat) i les coristes, tot i que pobretes, el vestuari que ens duien no era pas el més adequat per aguantar petaques de micròfon amb tant de bot i meneíto. L’únic moment més fluixet, potser, va ser el moment d’enllaç de tres temes amb aires de calypso. Per la resta, tot el que us pugueu esperar d’una banda de rock i blues de les de tota la vida hi va ser, i ben representat.

Little Steven CruÏlla 2017

Pet Shop Boys encetava el concert amb un “Somos los Pet Shop Boys y hoy todos somos pop kids“. El mateix “pop” (i altres referents a la discografia de la banda) que es veia en les desenes i desenes de samarretes que desfilaven en les primeres files de davant de l’escenari. Davant d’un públic de mitjana d’edat granadeta, Neil Tennant i Chris Lowe (granats del tot) van estar acompanyats de tres músics més joves que van defensar els temes nous i els de sempre dels elegantíssims anglesos (pues están los chándales de Pet Shops Boys y están los chándales de Jamiroquai). Que tenien el públic al seu favor era un fet, però que aconseguirien fer-ne plorar a alguns al final del concert estava per veure. I així va ser. No diré que van triomfar més els temes de sempre que els nous perquè només tinc el referent dels fans de les primeres files i aquests es desganyitaven amb tot, però que malgrat tornar al passat Pet Shop Boys són capaços de donar nous i frescos girs als seus temes de sempre i amb gust es va també constatar amb “Go West” i una dolça versió de “Home And Dry”.

pet shop boys cruÏlla

Neil Tennant tampoc té la necessitat de deixar-se la pell fent acrobàcies als 62 anys al so de synthpop. Lluny de resultar repetitiu, però, l’elegància natural i el paper ben après al llarg dels anys van fer que resultés un concert dinàmic i variat. Els constants canvis de vestuari i de capes de l’escenari van ajudar també a l’evolució del concert, amb constants canvis de posició dels músics (excepte de Chris Lowe) i capes mòbils de decoració. Potser els vídeos de les produccions no mataven, però aconseguien fusionar-se perfectament amb els temes i amb les posicions estàtiques estudiades de Tennant. Que hi hagués bis, malgrat ser un festival, va ser també una sorpresa difícil de superar.

Algú m’ha dit avui, jugant amb el títol del seu últim àlbum, que el concert de Pet Shop Boys va estar “inSUPERable”. Insuperable o no, el que sí puc dir és que són uns sirs del synthpop. Que no és poc.

Com a nota de tancament del Festival Cruïlla d’enguany, però, voldria constatar que, si no arriba a ser per alguns dels concerts, per a mi la nota del festival baixa respecte de la de les edicions anteriors. A més, suspèn en forçar la màquina amb l’aforament del divendres i la consegüent gestió del mateix, que es va veure reflectit en gent més passada de voltes del compte, trasllats lents, ocupació d’escales, llargues cues i impossibilitat d’arribar a veure un concert com cal a menys que t’hi haguessis plantat amb una hora i mitja d’antelació i el consegüent sacrifici d’una altra actuació. No anem bé, Cruïlla, no anem bé.

Galeria d’imatges.

Cruïlla eclèctic – Dia 1

Si alguna cosa vaig pensar en sortir el cartell del Festival Cruïlla d’enguany, va ser: “¡menudo pastiche!”, perquè ajuntar die Antwoord amb Luthea Salom i Jamiroquai, no és altra cosa que un còctel que pot resultar desconcertant.

Barreja d’estils seria també a la que m’enfrontaria en la jornada d’ahir, que vaig començar amb la primera part de l’actuació de Luthea Salom, per a qui l’encavallament amb Youssou N’Dour feia que només 5 minuts abans de començar el concert fóssim no més de 50 persones a la carpa Movistar+. Per sort, l’audiència es va ampliar a mesura que avançava el concert i, suposo, que deuria estar plena per al seu tema més conegut a dia d’avui, “Blank Piece Of Paper” (tema de capçalera de Cites de TV3). El que jo vaig poder veure va ser un quartet en què la protagonista de la vetllada, la Luthea Salom, molt cuqui ella, celebrava com de guai era tocar al Cruïlla i apuntava que si fos per ella, se n’anava tot seguit després del concert a banyar-se a la platja en calcetes. Igual de simpàtics (i molt variats!) van ser els acompanyaments de vent i percussió de Roger Gascon (Chet, The Lazy Lies), que acompanya l’afincada a Nova York quan va amb banda (i no està distribuint ventalls entre les seves amigues americanes), a l’igual que Jorge San Juan (Saudade) a la trompeta, que aportava llum sonora a l’actuació. Sigui com sigui, a la Luthea Salom l’he de veure està pendent de veure-la en un context més íntim que no pas una carpa de festival suposadament indie on certs artistes no reben l’atenció que es mereixen.

CruÏlla Luthea Salom

El motiu de marxar abans de Luthea no era cap altre que estar a la vora de l’escenari per a Two Door Cinema Club. Després d’un inici avorrit, on un Alex Trimble primíssim i consumidor exclusiu d’aigua (l’alcohol anterior li ha passat ja prou factura?) es limitava a reproduir les cançons tal i com foren gravades en disc en el seu moment. No va ser fins al cinquè tema que Alex Trimble semblava adequadament posat en situació i disposat a animar el públic, a qui no li calia més llenya, ja que els temes de Two Door ja són de per si energètics i propensos a la festa. No obstant això, si bé en el seu moment Two Door eren bandera d’un so propi i genuí, uns anys després de l’auge indie, s’han convertit en una altra banda estàndard que no destaca per res en concret (i per tant, el seu creixement en seguidors es deu haver estancat en els de la primera fornada) però que tampoc no desagrada. Un cap de cartell de primera línia en un festival més gran? Potser fa tres/quatre anys sí. Per a un Cruïlla, cobreix l’expedient.

Two Door Cinema Club Alex Trimble Cruïlla

Que Jamiroquai feia poc que havia estat ingressat a l’hospital era conegut per tots, i tampoc esperàvem que nos diera los bailoteos del año. Sortir en xandall també sembla que sigui quelcom que no és pas estrany en ell (tot i que no cal ser cap influencer de moda per saber que les cremalleres grogues sobre fons negre ressalten la corba de la felicitat).

CruÏlla Jamiroquai

De la seva actuació, per tant, no ens posarem pas amb ell, que prou va fer per no anul·lar el concert, sinó que serem inflexibles amb dos elements que interactuaven i que van fer del concert de Jamiroquai un desconcert. La uniformitat sonora del conjunt, on no hi destacava gens res, tot i que vam poder comprovar que l’afinació de Jamiroquai és impecable. Ara bé: algú sentia les coristes? Veure que dues anaven a l’hora i l’altra feia la seva, sí, però sentir-les? Els músics no paraven d’assenyalar el cel, no pas per invocar els déus sinó per pujar els volums que van fer també que els temes antics sonessin tots molt més tranquils, fluïds, i potser més armoniosos mentre que els temes de l’últim àlbum, molts més rics en matisos instrumentals, semblaven, en conjunt, una olla de grills o, en ocasions, la caiguda d’una estanteria de ferreteria (sometimes I can be such a bitch!). La gota que colmó el vaso, pasen y vean…

cruilla jamiroquai

La gran afluència de públic a l’escenari Estrella Damm va fer que no m’atrevís a marxar abans de la finalització de Jamiroquai per agafar primeres files per a Dorian. Craso error. L’espai esponsoritzat per Radio 3 estava ple a vessar per a un concert en què l’esplanada es va quedar curta va però poder gaudir d’un concertàs dels de la casa. Per mi, EL concert del Cruïlla fins ara. La banda, que va fer un concert similar al de l’Arenal Sound (inclosos els comentaris entre cançons, afegint-hi la reivindicació en contra de l’especulació de l’habitatge a Barcelona), va fer vibrar el públic (i l’aquí present) amb temes lligats amb gust i adaptats plenament al directe, arribant a emocionar-me amb  “Verte Amanecer”, “Cualquier Otra Parte” i “La Tormenta de Arena” malgrat la distància entre ells i jo. La propera vegada, a primera fila s’ha dit. Hands down, Dorian, hands down.

CruÏlla Dorian

 

Veure galeria d’imatges.

Depeche Mode presenten Spirit al Stadion Letzigrund

Quan una arriba a l’edat en què tenir fills està a l’ordre del dia, els plans d’anar a veure Depeche Mode a Zürich amb una teva amiga que ja ha estat partner in crime anteriorment i que per aquelles coses de la vida viu a prop de Bern, poden canviar lleugerament i convertir-se en un cap de setmana de relax en família amb un concert que apareix per allà al mig com un bolet. Així doncs, diumenge passat em trobava entre panyals, gelats i passejades amb balloons a Luzern i Bern i un concert de rock electrònic d’un trio que, també per aquelles coses de la vida, es troben en el meu top 10 d’all-time faves.

Anar a un concert fora d’Espanya és sempre una experiència en si per les regulacions i costums del país d’acollida. Així doncs, malgrat tenir seient, una servidora es plantava al Stadion Letzigrund a quarts de sis, amb una solana de justícia, per veure els teloners, que començaven, sobre el paper, a les 19h i, de facto, a les 18:55. Aquí els rellotges de precisió suïssa van fallar una miqueta. Tot això no sense abans posar-me els taps de silicona de rigor propis, tot i que, de no portar-ne, a l’entrada en tenia de disponibles, cortesia dels organitzadors. Una que és cauta es va reservar hotel a la vora de l’estadi, no fos cas que em quedés sense transport públic per les aglomeracions en un lloc poc familiar i sense dades al mòbil. No hagués calgut, però, perquè a les pantalles informatives de l’estadi apareixien també totes les combinacions possibles de transport, amb plànols a parades i combinacions de transbordament diverses. Això és Suïssa, senyors meus.

Algiers, els teloners en aquesta ocasió, em van flipar al Primavera Sound de l’any passat i per això celebrava tornar-los a veure. Aquest cop, però, no sé si per la solanera que ens obligava a tots a posar-nos la bossa de visera malgrat portar ulleres de sol, potser pel fet que malgrat tenir una audiència nombrosa la reacció d’aquesta era de ni fred ni calor (és que ni amb aquest tros de tema que és ‘The Underside of Power‘!!!), em van deixar bastant indiferent durant els primers temes.  No obstant això, a mesura que avançava el seu set de 40 minuts ben bons, vaig entendre (i crec que la resta d’assistents també) el seu maridatge amb Depeche Mode,  amb temes més obscurs, electrònics i foscos.

A les 20:15, ara sí puntualíssims, Depeche Mode apareixia davant del públic del Letzigrund Stadion, la majoria del qual concentrat a pista, amb unes xifres que crec que difícilment serien permeses aquí a Queterunya. Encara amb un sol justicier fins al setè tema, cosa que afegia un punt de psicodèlia a la situació, s’engegava el concert amb dos temes pre-gravats, ‘Revolution’ de The Beatles, fent referència al tema central de l’àlbum més recent dels d’Essex, Spirit, on es valen d’una crítica ferotge a la societat de l’evolució tecnològica i la involució patent en el conformisme davant de les injustícies (‘Where’s the revolution?‘ resaria el 12è tema del vespre/nit).

depeche mode letzigrund stadion.JPG

Depeche Mode poden ser tres, però està clar que l’estrella de la nit, descarat, divertit, bromista, xulesc, amb el permís puntual de Martin Gore, ha estat sempre, és i serà Dave Gahan, amb tres canvis de vestuari, sus movimientos femenino-sepsis i la seva transformació facial progressiva en una barreja de Johnny Hallyday, Freddie Mercury i Antonio Banderas, con su barba de dos días ya de color de Santa Claus. Que als seus 55 anys segueix brillant dalt de l’escenari (amb pauses per a recuperació física ben estudiades) és inqüestionable, i que per això està també Martin Gore que, aquest cop sí, malgrat tenir el seu moment unplugged, ens va regalar ‘A Question of Lust’ i ‘Home’ en plena esplendor electrònica. Yassssssssssssss! El que no va brillar de cara a la galeria, m’atreviria dir que per no voler, i pel simple fet que diria que només va aparèixer en pantalla en directe tres vegades comptades (una, dues i tres), és Andy Fletcher. Hi ha estrelles i estrelles. Acceptable i comprensible.

Parlant de pantalles, els elements visuals d’aquesta gira no són res de l’altre dijous i, I’m sorry, però és més que previsible que enfoquin els ulls del prota en dir ‘In my eyes’ o que el vídeo projectat per a ‘In Your Room’ tingui lloc on? Ecco! Tronat, molt tronat. Per no esmentar l’excés de reverberació en alguns punts. Ja no es porta. Nope. Potser al públic, de mitjana d’edat de 45 (me sentí más joven todavía), els mola, però algú els ha de dir al tècnic de so que porten que se n’estigui una mica. Gràcies.

Els temes de Spirit (2017) van ser ben rebuts, a l’igual que els de Sounds Of The Universe (2008), amb un ‘Wrong’ amb un rotllo hip-hopper sorprenent, i Playing The Angel (2005). Ho dic simplement per callar les boques d’aquells que professen que Depeche Mode es van acabar amb Ultra (1997). Significatiu és, però, que no incloguessin ni un sol tema de Delta Machine (2012) en el set list.

Està clar, però, que no podien deixar de banda ELS temes que MAI no poden faltar dels treballs anteriors (amb el regalàs, aquest cop, de Stripped) i que van fer vibrar el Letzigrund Stadion com era de preveure (malgrat, per mi, la relliscada d’incloure la versió de ‘Heroes de David Bowie… ja no toca). Són aquests, juntament amb una inclusió sorprenent (‘Somebody’ del Some Great Reward, 1984) els que ens van confirmar per què Depeche Mode són qui són i han arribat allà on són, amb gairebé 40 anys de carrera a l’esquena (i puntualitat suïssa en acabar a les 22:30).

 

Veure galeria d’imatges.

 

Fugaç pas pel Primavera Sound 2017

Malgrat tenir l’abonament des de feia mesos, circumstàncies ‘x’ van fer que el cedís. Això implicava que, o bé m’acreditaven, o bé no hi anava. Malauradament, s’ha complert la segona possibilitat. És per això que aquest any, el meu primer i últim dia pel PS d’enguany es va produir ahir, malgrat haver-me preparat a consciència l’horari distribuït per dies.

Qui hagués anat a veure? A més de Cigarettes After Sex dimarts (que per sort tornen el novembre a l’Apolo), doncs avui, sens dubte, Nikki Lane, Jens Lekman, Broken Social Scene i Bon Iver, i amb una mica de son, Aphex Twin. Demà, havent de treballar a la tarda fins tard, hauria anat a veure només The XX, Jamie xx i Flying Lotus. Dissabte, per acabar de morir, hauria anat a veure Weyes Blood, Angel Olsen i Weval. Em fa molt de mal perdre’m Jens Lekman, Broken Social Scene i Weyes Blood, perquè m’hi jugo el que vulguis que no tornaran pas. Bon Iver el vaig veure ja com a Vulcano Choir, així que què hi farem, i The xx és com anar a escoltar un disc en viu, ja que tampoc és que ofereixin massa sobre l’escenari, així que… qui no es consola és perquè no vol (o el meu autoengany és de campionat, més aviat).

Però com que la realitat és la que és, ara em limitaré a comentar breument els dos concerts que vaig presenciar ahir, durant la sessió inaugural gratuïta: Gordi i Local Natives. No ens enganyem, vaig anar a veure Gordi per agafar bon lloc per a Local Natives, i així va ser: de segona vaig passar a primera fila per als americans de Los Angeles. Gordi no va estar malament, tot i que només reaccionava vers el públic que realment era fan d’ella (llegeixi’s aquells que seguien les seves cançons i es feien notar pujats a les espatlles del voluntari de torn). Un festival és sovint una finestra a possibles nous fans. Si només els fas cas als que ja tens a la butxaca, estàs perdent una oportunitat d’or per guanyar-te’n uns quants més. D’altra banda, la broma “my name means ‘fat baby’” és prou fàcil com per no haver-la de repetir com a única mostra de complicitat amb el públic, guapi. Una altra cosa criticable, i ja em perdonarà la fatty australiana, és el fet que sí, que et dius com et dius, però gran pes de la teva actuació el portava el noi de la percussió, de qui no en sabem el nom perquè, ei, ‘I’m Gordi’,  y a los demás, que les den.

Una opinió totalment oposada és la que em mereix Local Natives, als qui he de confessar que vaig descobrir preparant-me el fracassat horari del PS d’enguany. Quan els escoltava a casa em feia la sensació d’estar escoltant un Brandon Flowers amb tocs de The Killers, però la realitat és que em vaig trobar amb no un frontman (Taylor Rice), sinó també un segon quasi-frontman (Kelcey Ayer), perfectament coordinats, cohesionats amb la resta del grup (ull amb el cos dels cors!) i que, amb no sé quants anys a l’esquena, van poder comparar públics i apreciar que la present experiència poc tenia a veure amb la tronada que van tenir al Razz 7 anys enrere.

Local Natives, que no només presentaven disc nou, sinó que van fer un repàs maco dels seus treballs anteriors i es van atrevir fins i tot amb un nou tema i una versió de Kanye West, van demostrar el que és ser una banda de rock on totes les peces funcionen i on malgrat estar en un festival, no van escatimar els deu segons de comiat del públic després d’una actuació gaudida tants per aquells que es trobaven sobre l’escenari com pels que, des del terra de l’espai Vueling, veien com l’afany de protagonisme no té lloc en un grup com el de Los Angeles. Indubtablement, van guanyar-se una nova admiradora.

Galeria d’imatges

Escuchando Elefantes presentan Hope en la Continental

Que un grupo telonero te llame tanto la atención como para querer saber más de ellos ya es un mérito de por sí. Y más después de verlos solo unos diez minutos, pues no sabía que uno de mis cantautores favoritos, Glen Hansard, los llevaba de teloneros. Así pues, tres fueron los temas que hicieron decidirme ir a ver Escuchando Elefantes el pasado sábado en la Continental de Barcelona, sala de distribución kafkiana donde las haya.

escuchando elefantes

Escuchando Elefantes son un dúo de músicos callejeros de folk-rock formado por los gallegos Sílvia Rábade y Carlos Tajes y que acumulan en su CV, además de tres álbumes (la gira actual es de la presentación de su tercer álbum, Hope), el haber actuado junto a otros de músicos conocidos irlandeses como son, además de Glen Hansard, Bono, Damien Rice o Sinéad O’Connor.

Este dúo se caracteriza por su espíritu de cantautor callejero y se vale de solo dos instrumentos, batería y guitarra eléctrica (y sus correspondientes variantes, a veces alternándose entre ellos) para la ejecución de su repertorio en directo. De Escuchando Elefantes destacamos la voz de Sílvia y lo bien que empasta con la de Carlos, además de su sentido del humor y humildad. Todo ello se percibió nada más empezar su actuación, que abrieron con ‘Under The Sun’. Sus temas, en inglés, no son para nada tan melancólicos como los de un Angus y Julia Stone, por ofrecer algún paralelismo, pero pueden llegar a tocar y emocionar, como le ocurrió a la que escribe nada más empezar el cuarto tema de la noche, ‘Over’.

Si algo tienen los locales pequeños es la sensación de cercanía que se puede crear casi instantáneamente para con el público, sensación que, al parecer, no están tan acostumbrados a fomentar en las redes sociales (dixit el propio dúo). Silvia y Carlos, no obstante, la mostraron en persona en numerosos momentos, empezando por  el sondeo de porcentaje de gallegos en la sala y quiénes habíamos estado en el concierto de Glansard, y continuando por homenajear (u ojomenear, quizás) al fan pesado de Instagram que reclamaba un tema, ‘James’, del que resultó no saberse la letra. Y sí, efectivamente, sí, había alguien tomando notas para una “review”, como se preguntaba Carlos, y estaba situada en donde supuestamente peor se oía el concierto. Esa alguien era yo, mismamente. Encantada, Carlos.

La sensación de cercanía se potenció también cuando, volviendo a sus orígenes, el dúo quiso interpretar en acústico, entre los cuales incluyeron, además de ‘Sing Me A Song’, una versión de ‘Bohemian Rhapsody’ de Queen de la que quizás fue un pelín ambicioso querer rendirle homenaje con una versión medio-improvisada, como tampoco parecían acabarse de entender Carlos y Silvia en los falsos finales de ‘There Will Be Joy’. Nada más allá de un lapsus que supieron arreglar con celeridad.  Si algo tienen sus referentes también, es hacer participar al público en los diálogos, cosa que no faltó, como en los coros, previa lección exprés. Fue así cómo cerrarían la parte principal del concierto con ‘Burning Down The House’ y con un buen sabor de boca que dejaron al cerrar la noche con ‘The Rain’ tras hora y media de actuación.

De la calidad del sonido no nos vamos a quejar. De hecho, de negativo solo diría que no se entendía a Silvia cuando hablaba, pero por lo demás, todo correcto. De lo que sí me vais a dejar protestar es de la sala en sí, cuya escalera de salida de emergencia entre el público y el escenario por una parte y la barra de considerable tamaño situada en diagonal que ocupa gran parte de la sala dejando, a su vez, esquinas ciegas con la columna bloqueadora de cortesía hacían casi imposible ver nada de lo que estaba ocurriendo en el escenario más allá de la tercera fila. Las pantallas de televisión retransmitiendo el concierto salvaban la situación a la par que aumentaban el surrealismo de la cuestión. Es precisamente por la sala donde tuvo lugar el concierto que me encuentro en estos momentos a punto de publicar esta crónica y no de fiesta viendo a los Julieta Jones, que seguro que están a punto de petarlo allí mismo. Y mira que tenía ganas ir a verlos. Pero, qué queréis que os diga: en retrospectiva, hubiera preferido invertir los 10€ de la entrada de Escuchando Elefantes en otra sala, y por eso me espero a ver a los Julieta más adelante. Otra vez será.

Sea como sea, Escuchando Elefantes, valgan 10€, valgan más sus entradas, bien se merecen una visita por alguno de sus conciertos, ya sea en la calle o en locales pequeñitos, como les gusta a ellos, ya sea en un festi, aunque no les motive tanto la idea pero con un mínimo de visibilidad garantizada. Sea como sea, verlos fue un fantástico regalo de cumpleaños para mí el sábado pasado. El plan de verlos “buskear” en Dublín en Nochebuena con Hansard y Bono es también, cómo no, algo a considerar como regalo de Navidad original.

Galería de imágenes.