Vetusta Morla dan el salto al Palau Sant Jordi

“What’s not to love about Vetusta Morla?”. Eso era lo que me preguntaba ayer una y otra vez a lo largo de su actuación. Vetusta Morla, un grupo de indie rock que se ha labrado un lugar destacado entre las marisma que es el panorama musical español actual, dominado por el reggaeton, el-anillo-pa’-cuándo y demás fruslerías, pasaban de actuar en el hermano pequeño del Palau al hermano mayor, para presentar Mismo sitio, distinto lugar. O como diría el mismo Pucho (cantante del grupo) “Mismo lloc, distinto lloc”, evidenciando así la imposibilidad de traducción precisa del título de su último álbum en ciertas lenguas.

Vetusta Morla Palau Sant Jordi 2018
People’s power (Vetusta Morla – Palau Sant Jordi)

No llenaron el Palau Sant Jordi, pero casi. No tocaron todas las imprescindibles, pero casi. No bordaron todas las canciones (ay, ese chirrío de guitarra en “Copenhague”), pero casi. No revisaron los arreglos de todas las canciones de los álbumes anteriores (a veces para mejor, a veces un poco demasiado), pero casi.  Lo que sí quedó claro es que, como ya dije anteriormente, yo quiero ir a bailar con Pucho y Jorge González un día. O dos. Comentario frívolo aparte, Pucho demostró una vez más que no canta, interpreta, siente, interioriza, experimenta, transmite. Y que solo por eso vale la pena verlo desde primera fila.

Vetusta Morla es una banda con conciencia del sitio y del lugar. Sin entrar totalmente abiertamente en partidismos, se constató allí, en un catalán admirable (y no solo con un “Bona nit, Barcelona” y un “gràcies” para cubrir el cupo del quedabién), la necesidad de diálogo y de acción, y de defensa de la identidad de los pueblos, especialmente si se ven atacados por el expolio. Rings a bell. Vetusta Morla es también un grupo notablemente agradecido y claramente pro-igualdad. Nada habitual son tampoco los agradecimientos que van desde el equipo de sonido hasta la discográfica, destacando su composición cien por cien femenina, pasando por escenografía, equipo técnico y management.

Mismo sitio, distinto lugar sigue la línea iniciada en los primeros álbumes de Vetusta en cuanto a las letras: la conciencia social, la sacudida emocional, la crítica histórico-político-social, las incongruencias inevitables de la vida son la línea común de las letras de esta formación. Vetusta con letras populeras no pasaría de ser uno más del montón, pero lo que remueven en el interior de sus seguidores va más allá de un “cómo molan”. La petición de baile de los asistentes en “La fiesta mayor” no era más que una fórmula para hacer levantar al personal que todavía no lo había hecho, mientras entonaba líneas como “Te llevaste la solución / Y me quedé el interrogante”, que de bailonga, poco tiene. Los llamémosle experimentos sonoros de MSDL levantaron igualmente los espíritus con “El discurso del Rey” (no hace falta que dises nada más), “Te lo digo a ti”, “Palmeras en La Mancha” o “Consejo de sabios”. Una agitación de mentes pero sobre todo de emociones, que explosionarían, al menos en mí, con la siempre conmovedora “Copenhague” (lloré, sí, lloré), con la constatación del engaño que nos rodea de “Golpe maestro” (de la que cambiaron la letra por “y la patrulla no nos dejaba ni votar“), con la sugerente “La mosca en tu pared”, con las complementarias a mi ver líricamente hablando “Mapas” y “La Deriva”, y cómo no, con el tema de cierre que ya viene siendo habitual “Los días raros”. Fue ahí donde el Sant Jordi culminó en plena comunión consigo mismos y con Vetusta. Como siempre, a sus pies.

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Editors ho tornen a petar al Razz

Aquest dijous, i fent realitat les meves pregàries des de la primera vegada que els vaig veure també a Razz, els infravalorats Editors tornaven amb sold-out a la sala per presentar Violence, el que és el seu sisè àlbum. Si a In Dream alguns dels seguidors més “carques”, per dir-ho d’alguna manera, van rebre amb recel l’evolució cap a un synth-pop més que evident, no vull pensar quina deu haver estat la seva reacció amb Violence, on els ritmes ballables s’imposen a l’hora que trobem temes d’evident tonalitat fruit d’una barreja de post-rock vorejant el noise rítmic, que es materialitzen també gràcies a la col·laboració amb Blanck Mass. Al cap i a la fi, una evolució que va d’acord amb els temps i que lluny de fer grinyolar la set list, la fa molt variada sense, en cap moment, acostar-se a les estridències o contrastos injustificats.

editors-razz

Tom Smith, veu principal, és una bèstia sobre l’escenari. Només cal veure’n el parell de vídeos que vaig penjar a l’Instagram. De fet, tot el que vaig dir en el seu moment de Tom Smith (projecció de la veu, entusiasme, interpretació, contorsions, professionalitat, passió, comunicació visual i corporal amb i per al públic) ho podria tornar a repetir aquí al peu de la lletra, per tant, m’ho estalviaré. No tant, però, d’Elliott Williams que, per a mi, va passar més desapercebut aquesta vegada (potser també perquè no el tenia tant a la vora). Sigui com sigui, el d’ahir va ser un concert destacadíssim on el públic va estar entregar des del primer moment. De fet, impossible no estar-ne, davant els esforços de tota la banda, en especial, del seu líder.

Com ja vaig fer a la meva crònica anterior del grup, desitjo que Editors tornin a Barcelona, i que ho facin, si volen, amb evolució inclosa, que no els fa gens de mal. Fins aviat.

Teloners: October Drift, amb un cantant que anava més flipat del compte. Les cares dels fotògrafs en presenciar les seves anades d’olla no fan més que refermar-me en aquesta postura.

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Lana del Rey, que no la reina, en Bcn

Lana del Rey lo tenía difícil conmigo tras haber vivido el espectacular concierto de Roger Waters solo unos diítas antes. Sin embargo, consciente de que uno debe medir con los estándares adecuados en cada situación, me dirigí al concierto de la americana con el previo ejercicio de abrir la mente y ser muy indulgente.

Que los primeros conciertos de Lanita eran un despropósito no es ningún secreto. Pero seis años han pasado ya desde que empezara a convertirse en una figura conocida, tiempo suficiente para aprender a cantar, que ya es algo. De hecho, es mucho. Pero ahí queda la cosa. Lana canta. Lana sabe coordinar, en ocasiones, movimientos con música. But that’s about it. 

Lana del Rey

Tuvieron que pasar 10 canciones hasta que aquí mi alma cándida se adentrara y conectara levemente con lo que estaba sucediendo en ese escenario con ese montaje de especie de playa selvática, en el que cuando Lana se tumbaba, surgían berridos de los fans más hardcore. Esa especie de hippie-colgaos con diadema de flores y los que, por alguna razón, han entrado en esa mística setentera extraña que gasta Lana, mística química incluida, sobre todo en pista. Las gradas las medio-ocuparían, además de fans de la especie suelto-berridos-a-cada-contoneo-de-Lana, parejas que, quién sabe puede que escuchen su música como antaño se escuchaba a Marvin Gaye. Y ahí lo dejo.

Lana del Rey venía a presentar su quinto disco, para nada el mejor de su carrera. Pero poco importa, porque en ausencia de evolución musical, se hace difícil situar las canciones en los álbumes. Eso poco importa cuando decides ponerla en loop en casa (been there, done that), sobre todo cuando te da por autoflagelarte en el sentido sano de la palabra (si es que lo tiene) para no parar de llorar hasta la catarsis (sobre todo con ‘Ride’, oh my!). Pero aún estoy esperando experimentar algún tipo de emoción del estilo proviniente de la puesta en escena o de la actuación de ayer. El bótox no ayuda. Las inyecciones de colágeno tampoco. Muñequitas guapas del mundo, that is not the way. Los reverb, ayudan menos aún.  Potencial lo había, sobre todo con un set list que incluso contemplaba ‘Lust for Life’, la colaboración con The Weeknd y no olvidaba ninguna de mis preferidas (‘Summertime Sadness’, ‘Young And Beautiful’, ‘West Coast’ y ‘Ultraviolence’). Pero ahí quedó la cosa. Son temas que marcan en disco, contenedores de un dramatismo en mayúsculas, pero ese dramatismo solo se pudo vislumbrar allá a lo lejos en ‘Ultraviolence’, ya casi en el cierre del espectáculo. Algo tendrá Lana con este tema que no tiene con los otros. O si no, no me explico la imperturbabilidad generalizada de Lana de este jueves y mi indiferencia como consecuencia. Cabe decir que la calidad del sonido metálico y en ocasiones con eco de un Sant Jordi con un cuarto de gradas para llenar tampoco ayudó.

No siendo de las que chillan cuando una artista se monta en un columpio o cruza las piernas montada en un taburete, no pude más que recurrir a las conexiones en mi memoria con los momentos vividos en casa al son de Lana del Rey para poder sacarle un poco de provecho a un concierto hecho a la medida de los fans, incluidos las peticiones de canción y reconocimiento al séquito que persigue a Lana venidos desde California y Chicago, y del que poco más se puede salvar.

Roger Waters estrena Us+Them a Bcn

Hi ha conceptes, i conceptes. Hi ha innovadors, i innovadors. Hi ha visionaris, i visionaris. Hi ha creatius, i creatius. Hi ha concerts, i concerts. I Roger Waters cau en tots i cada un dels casos en el segon calaix; en una segona categoria d’aquelles que et fa distingir la pedra preciosa autèntica d’entre un munt de bijuteria, ni que sigui de la d’alta gamma.  Roger Waters va portar el seu tour ‘Us + Them’ divendres i dissabte passat a Barcelona i va demostrar un cop més que de gemes n’hi ha poques. Ell n’és, sens dubte, una d’elles.

De petita, al menjador de casa, no era gens estrany sentir helicòpters, despertadors, caixes registradores i explosions de tant en tant. Sorolls que conformaven música. Música de Pink Floyd. Efectivament, Pink Floyd, que no Roger Waters només, forma part del meu imaginari infantil, juntament amb aquella foto de quan mons pares promesos eren promesos en què mon pare llueix una samarreta amb l’icònic triangle de Dark Side Of The Moon. Així doncs, l’actual (i probablement última) gira de l’avi Roger Waters, era un d’aquells must-see-before-dying. Les expectatives eren altes, molt altes, tant per la qualitat de base de l’artista com pel hype de coneguts i amics.

Clàssics i no clàssics (la quota de cançons noves s’havia de mantenir) es van anar succeint en un espectacle audiovisual excels. Es van succeir els himnes necessaris per extasiar tant el públic de tota la vida (‘Money’, ‘Wish You Were Here’, ‘Pigs’) com el recentment adoptat, fruit de la no fàcil tasca dels progenitors en adentrar els seus descendents en el món pink-floydià. Però Pink Floyd no s’entén sense l’audiovisual. Si ja presentaven genialitats en els 70, què no haurien arribat a fer si haguessin disposat de la tecnologia necessària back then.

‘Us+Them’ presenta un recorregut per la història de Pink Floyd, on les portades dels diferents discos van tenir picades d’ullet al llarg de l’espectacle, cobrant vida total o parcialment mentre la figura imponent de Roger Waters es passejava de punta a punta de l’escenari, cedint el protagonisme necessari sobretot a dues coristes destacables. No obstant això, si una imatge ens quedarà gravada d’aquell escenari, serà la figura de Waters, vestit tot de negre,  i la recurrent i mítica bola de DSOTM.

pink floyd bola

El concepte de l’espectacle, dividit en dues parts amb un intermig amenitzat amb sorolls i converses random a mode de home cinema, deixava palès el que, mig incrèdula, vaig sentir a l’entrevista en exclusiva a Roger Waters a TV3, on refermava el seu compromís polític i social i contra el consumisme. (Jo també em faig activista cobrant una mitjana de 100€ per entrada!). Detalls com l’aparició de Rajoy en pantalla, a més del “Trump, eres gilipollas”, verificaven que, no sé si compromís social, però com a mínim, consciència regional sí que en té l’avi Waters.

Els 100€ van ser per 2h30′ d’espectacle que en cap moment es van fer llargues, cosa que no sé si el fa més just a Waters, però sí que em deixa la consciència més tranquil·la a mi. Això i el fet que, durant la mitja part, li vaig preguntar al meu company: ‘Què t’està agradant més?’ La seva resposta va ser: ‘Els audiovisuals’. És a dir, l’espectacle en la seva globalitat. Això quan encara no havia aparegut la fàbrica suspesa a sobre del públic construïda a base de lones que pujaven i baixaven i que es transformarien en una continuació de la pantalla central que solucionava el problema d’angle dels també putos amos de l’audiovisual U2 a ‘Innocence+Experience Tour‘. Si bé el porc volador era potser una mica massa ortopèdic, comparat amb l’estàndard general de l’espectacle, l’èxtasi es va crear amb la formació lumínica del triangle fractal també sobre el públic, amb un joc de llums ES-PEC-TA-CU-LAR i on el leit motiv de la bola va acabar presidint el Palau Sant Jordi.

En acabar el concert, li vaig preguntar al meu company: ‘Creus que li hauria agradat a mon pare?’. La seva resposta va ser: ‘Això agrada a qualsevol’. Doncs això, un concert per al record, segurament l’últim de Waters. Time for David Gilmour, another gem, to return.

 

The Lazy Lies exultants a la presentació de ‘Less Talk More Action’

Rebre un avís al mòbil informant que la prevenda per a la presentació de Less Talk More Action de The Lazy Lies a Nota 79 està esgotada no podia ser res més que un senyal de bon auguri. Un auguri que no feia altra cosa que confirmar-se en presenciar la cua de gent esperant per entrar al Nota 79 ja a quarts de nou.

Abans de res, però, avís a navegants: en disposar-me a escriure aquestes línies, m’he preguntat si podia ser suficientment objectiva amb els Lazies, després d’aviat dos anys de seguir-los de relativament a prop. No obstant això, havent criticat sense pietat en aquest mateix espai artistes que, de bones a primeres, si vaig a un concert d’ells és perquè alguna cosa bona els hi trobo, em reafirmo en el que segueix a continuació: The Lazy Lies ho van petar molt fort dissabte passat al Nota 79.

Coses de la vida, he viscut des de la distància la successió d’assajos que, progressivament, anaven perfilant el que acabaria essent una nit rodona i emotiva en un local ple a vessar i amb gent que es va quedar sense poder-hi entrar.

The Lazy Lies Nota 79 Decoferba fotografía
The Lazy Lies en un Nota 79 ple a vessar. Foto: Decoferba Fotografía.

Floritures i detalls musicals a banda, tot i que n’hi ha a dojo en aquest segon àlbum dels barcelonins Roger Gascon, Montse Bernad, Xavi Mir, Dedé Camprubí i Josep Mateo, el que vam viure aquest dissabte es podria descriure com no només la presentació de Less Talk More Action, sinó també la consolidació d’una banda que ja no és el que molts insisteixen, i.e. un grup revival dels seixanta. De fet, mai no n’han seguit fidelment ni el posat ni l’estètica, tot i que la influència de l’època n’és clara.

Encetaven el concert amb ‘Flower Garden’, tema que obre el seu segon àlbum, amb una bona rebuda del públic, alguns dels quals ja el coneixien d’algun concert anterior. El mateix públic, que esperava amb delit els cops de mans de ‘Number One’, va també seguir amb les mans els platerets de la Montse Bernad durant la primera interpretació en directe de ‘World In Blue’. Els cuqui-detalls es van manifestar en el discretíssim (potser massa fluix de volum) glockenspiel a ‘Breakfast In Bed’, en el qual The Lazy Lies canvien la voluntat d’anar més enllà d’un one-night stand de l”Into My Bed’, per una bona estona, un esmorzar al llit i un ‘si te he visto, no me acuerdo’. El que no canvia, però, — i, de fet, ens encanta — és la picardia de l’irresistible encant de la Montse Bernad tant en l’ ‘I will always wills‘ de la primera com en ‘And afterwards… Well… yeah, maybe then… I might let you into my bed‘ de la segona.

the lazy lies nota 79
Montse Bernad i Roger Gascon a la presentació de Less Talk More Action al Nota 79.

Hi va també haver lloc per a les ultracorejades ‘The Dancefloor’ i ‘Who’s That Sally?’ i per al ganxo del baix d’ ‘Everything Is Going Round’. La nota ‘happy‘ arribaria amb els cors de Maite Bassa i Blanca Solé, que es van apuntar a la festa amb ‘Beautiful Morning’, en què la darrera és la protagonista del deliciós videoclip que l’acompanya. Aquesta no seria, però, l’única col·laboració de la nit, ja que un també discret de volum violoncel de la mà d’Ester Umbert va posar una nota d’identitat i de color a l’abans esmentada ‘Breakfast In Bed’, ‘Jack & Sophie (Separate Lives)’ i a la ja coneguda ‘Pinstripe Suit’, que segons la Montse Bernad, fa entrar ganes d’anar a robar un banc. I hi estem d’acord.

Tancarien la part principal ‘Feel The City Alive’, una de les meves preferides, i ‘The Great Desire’, que bé que podria tancar un concert en un recinte de majors dimensions deixant un regust de nostàlgia alhora que de ganes de més concert.

N’hi hauria més. Sí. Tres temes més de bisos, novament amb l’acompanyament d’Ester Umbert al cello. En primer lloc, la delicada i també nostàlgica ‘Primrose Hill‘, el primer senzill de Less Talk More Action; ‘Spiral Skies’, que va sonar plena malgrat no tenir-hi vents d’acompanyament, i ‘Just Fine’, tema que també tanca l’àlbum i on Xavi Mir va tenir el seu moment de reivindicació posant punt i final al concert (que no a la nit) amb un tema que creix (i com!) en directe. Espectacular.

Acostumats a les intros a les cançons de Roger Gascon i Montse Bernad, aquest dissabte ens va semblar que ells mateixos també s’havien aplicat un ‘Less-Talk-More-Action’. Només cal veure els vídeos que corren per la xarxa per veure quanta ‘action‘ i entusiasme desprenia Roger Gascon, recordant-nos potser la seva presència escènica dels temps de Dunno.  Una acció i un entusiasme que The Lazy Lies van saber transmetre al públic del Nota 79 i que guardarem en el record com un retorn comme il faut.

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The Best Concerts 2017 Gave Me

According to my records, I’ve attended 42 concerts this year, including those in festivals. That’s a figure considerably lower than last year’s (73) as I didn’t attend Primavera Sound this year.  As I always say, if I ever go to a concert, it’s to be thrilled, to be moved, to feel something regardless of the elements that reviewers would focus on. So, what follows is nothing but the list of those concerts that have meant something to me on that day, for whatever reason. There I go, and in chronological order…

1.The Lazy Lies – 11/2/2017, Nota79

TLL Nota 79

I’ve lost count of the times I’ve seen TLL live, but their first gig at Nota79 this year (they performed in the same place a few months later) certainly heated the cold winter we were experiencing. Now go kill me, I didn’t write any review of it. Damn!

2. Glen Hansard – 28/3/2017, Casino del Poblenou

2017 glen hansard

It’s no news that I’m in love with this musician, so I might not even be objective with him any more. This time, I must thank Glen for letting me discover Escuchando Elefantes, so once again, apart from making me laugh and cry in the same gig, thanks for that too, man! (review)

3. Ed Sheeran – 9/4/2017, Palau Sant Jordi

Ed Sheeran I see Fire
‘I See Fire’ en el tour de ‘Divide’

His latest album might not be the bomb, but he’s still in full shape. Plus, dancing to ‘Shape Of You’ with your teen cousins is just priceless. (review)

4. Escuchando Elefantes – 6/5/2017, Sala Continental

escuchando elefantes

Though it turn out a bit too long in the end, that was by all means one of the best birthday presents I’ve ever got. Thanks, Dedé. (review)

5. Depeche Mode – 19/6/2017, Hallenstadion Letzigrund, Zurich

depeche mode letzigrund stadion

As with Eddie, DM’s latest album might not be among their best ones, but they’re still alive and kicking, despite the fact that the Swiss don’t seem to enjoy concerts the way Mediterranean people do. (review)

6. Phoenix – 29/6/2017, Vida Festival

phoenix vida

Being able to enjoy the band without being surrounded by unconscious Italians as in PS 2013 made me discover that Phoenix is much more than ‘If I Ever Feel Better’. I wrote a review on the festival for Hipsterian Circus, which you can find here.

7. Pet Shop Boys – 8/7/2017, Festival Cruïlla

pet shop boys cruÏlla

Seeing 50-year-olds crying around you after their concert is just one further proof that they are eternal. I explain it here.

8. Foster The People – 9/7/2017, Razzmatazz

foster the people

Writing their review paid off with both a follow and an RT from their CM and close to 1,000 visits. Shame I didn’t write it in English.

9. Lorde – 9/10/17, Sant Jordi Club

Lorde

She’s grown up in so many senses!

10. London Grammar – 6/12/2017, Halle Tony Garnier, Lyon.

Unfortunately, I couldn’t find the time to write a proper review of this concert. So I’ll sum it up briefly here: London Grammar are great live, Hannah’s voice is as powerful and haunting as on record and they remake quite a few songs to play them in front of an audience, so what you get is not what you could just listen to from the couch at home. Yet what I feared the most happened: the concert was only very little more than one hour long. This was one of the main complaints of their fans in their previous tour, the length of the concerts of which could be justified, up to a certain extent, due to the fact that they just had one album back then. But, hello, this is not the case any more. Also, Hannah wasn’t in full shape, so they even canceled a couple of concerts right after the one in Lyon. Despite all this, them being one of my fave bands at present, and taking into account that I shared it with one of my fave people on Earth, it deserves to be here. By the way, French audiences in stands don’t tend to take pics, so all I could get is this crappy pic above.

 

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Cigarettes After Sex… o lo que surja

“Música para follar”. Así definieron en Notodo, Jenesaispop y en muchos otros lugares cibernéticos el trabajo debut de los Cigarettes After Sex.  La verdad, no lo he probado (soy más de… bueno, de lo que sea), pero sí  es verdad que preparándome escuchando su disco homónimo para su concierto de este miércoles en la Sala Apolo me puse tonta. Muy tonta. Demasiado tonta.

cigarettes after sex

Creía poder curar la tontuna suprema que arrastraba encima durante su actuación en la Sala Apolo, que presentaba un sold-out de hacía semanas, tras el cambio de la 2 a su hermana mayor. Pero no fue así. ¿Estuvo el concierto bien? Sí, pero tampoco para tirar cohetes. ¿Hacía falta empezar 15 minutos tarde? Pues no. Tener a una pareja de amigos comentando la jugada gran parte del rato tampoco ayudó, también es verdad. Pero, a diferencia de otros muchos conciertos, a los que voy sola y ya me basto, quizás hubiera estado bien tener a alguien a mi vera. Who knows. O quizás tampoco así.

Que sí, que la atmósfera se creó de escenario negro iluminado por luz blanca, con vídeos acordes, y vestuario también negro (con esos toques de cuero que… bien, ya tú sabeh) fueron de lo más oportunos.  Melancolía y evocación fueron una constante, con temas muy celebrados por los asistentes, como con K y Apocalypse. Del final, me sorprendió ver a gente abrazada, como si justo terminaran de vivir una catarsis colectiva. Woah menos uno. Yo.

Greg González nos sorprendió con esa voz de radiofonista de noche que contrasta con su voz de casi-mujer al cantar, así como con su presencia absorta, al igual que la de todos los demás componentes, destacando ese bajo que da cuerpo a todos y cada uno de los temas y una batería sutil que no cesa. Sin embargo, un poco más de interpretación de parte de González no hubiera estado de más. O quizás no hacía falta si de lo que se trataba es de que cada uno se montara lo suyo. Solo o acompañado. Ya tú sabeh.

Sea como sea, el directo no supera el disco. Disco que siempre he escuchado sola. Quizás sea hora de hacerlo acompañada. O de darles otra oportunidad en directo… Aunque vistos una vez, no creo que puedan ofrecer mucho más, de seguir en la línea de música en la que se mueven. Pues lo suyo en directo parece ser que es música para eso, para lo que surja.

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