Ted-Ed and How Playing an Instrument Benefits Your Brain

Ted, I would’ve loved it if you had also included the connection between language, language aptitude and music and how they all intertwine. Yes, I can’t help it, the main variable of my PhD thesis is still haunting me. In spite of this lack, this is a vid I recommend to get an idea of how powerful playing a music instrument, and music in itself of course, are indeed. Needless to say, Ted is great at approaching science to lay people. Oh, yes.

Bowie’s ‘Space Oddity’ for reported speech practice

If you, dear reader, know me well, or even if any of my students ever read this, you will all nod when I say that I’m a walking jukebox. Yep, my everyday speech is full of random quotes from lyrics, and in class, uff, that randomness increases exponentially. I just can’t help it. Actually, the reason why I started studying English by myself was because I wanted to be able to sing along to the songs that I listened to on the radio. Inevitably, this means that, whenever I can, I also play songs in class or use quotes from songs to explain grammar. Not to mention the wink-wink links I insert in my forum messages or in my happy-living good-weekend wishes. Below, a selection from the latest wink-winks I sent during this academic year on the virtual campus featuring The Weeknd‘s ‘I Can’t Feel My Face‘, Deep Dish‘s ‘Say Hello‘, Depeche Mode‘s ‘Enjoy The Silence‘ and The Young Rascals‘ ‘Groovin’‘, to showcase a few.

 

weekend

Of course, when I’m given the freedom to leave the textbook aside, I also use real song materials to practice full grammar topics. That’s what I did when I realized that David Bowie‘s ‘Space Oddity‘ was a full dialogue from beginning to end; containing examples of statements, questions and commands; with a coherent storyline as well; from which I could also exploit the double meanings of ‘tin can’, the ‘blue planet’, the ‘whose shirt you wear’, ‘the stars look(ing) different’…. Of course, whenever I use this activity, I take advantage of the situation to infuse some good intravenous injection to my students of what David Bowie means for the history of (sometimes not so popular music and his collabs with some of my fave artists, including Queen and Placebo, among many, many, many, many, many others. So, here, my ridiculously tiny homage to the great star that was is David Bowie.

RIP

Investigación, desarrollo e innovación: claves contra el plagio

Supongo que mi vertiente de profesora e investigadora me ha llevado a hacer un artículo de opinión de un tema serio que incluye el temido vocablo “plagio”. Esta vez, me dispongo a tratar sobre un tema que aparece con bastante frecuencia últimamente en la prensa especializada por causas judiciales (¡ahí es ná!): el uso de samples y el consiguiente plagio (o no) de obras anteriores. Léase, por ejemplo, este artículo relacionado publicado en El País.

Un sample no es más que un extracto de una o más capas o líneas melódicas de una canción anterior, modificado (o no) para usarlo en una nueva producción. Los instrumentos también se pueden “samplear” para obtener con ellos nuevas texturas o registros o incluso nuevos usos que serían impensables si se tocara el instrumento original. Wally De Backer – Gotye – lo explica de un modo muy didáctico en su documental Making of Making Mirrors (01:14 – 03:14), aunque para una muestra rápida, os recomiendo que veáis este ejemplo de abajo o, si os apetece, os deis una vuelta por whosampled.com, con miles de ejemplos.

En este artículo, no obstante, vamos a centrarnos de momento en aquellos samples que han causado más de un dolor de cabeza a los usuarios por haberlos encausado, y si realmente es este el mayor problema del panorama musical actual. El más reciente caso que conozco es del último álbum de Tame ImpalaCurrents. En este, parece ser que la canción “Eventually“, fíjate tú qué mala suerte, contiene una base rítmica al principio que coincide con la de esta canción de los 70. Por ello, Kevin Parker (Tame Impala) tuvo el susto de recibir en su bandeja de entrada un correo electrónico de los autores amenazándole con denunciarlo a menos que intentara arreglar el desaguisado por la vía legal (es decir, San Pagando) en un plazo de tres días. La reacción de Kevin Parker no fue otra que reírse de Janeiro, pues ¿cuántas veces debe haberse usado tal combinación rítmica en decenas de canciones anteriormente?

Reacción de Kevin Parker (Tame Impala) en Instagram.
Reacción de Kevin Parker (Tame Impala) en Instagram.

Otro caso muy sonado, y que me tocó muy de cerca en su momento, fue el de la falsa acusación de plagio de Gotye por el uso de un sample de “Seville” de Luiz Bonfá. Está claro que para la prensa no es lo mismo publicar o anunciar por televisión “Gotye es un pringado que tiene que pagar 1 millón de dólares por haber firmado un truño de contrato por el que le debe 70% de los beneficios de “Somebody That I Used To Know” a la familia Bonfá” que “¡Plagio, plagio! ¡Gotye, traidor, a la hoguera!“. Todo ello, claro está, en la línea del periodismo sensacionalista actual, sin consultar una sola fuente original o preguntarle al mismo Gotye, el cual, así como su management, se mantuvieron al margen de tal tormenta. Pues ya se sabe que luego siempre viene la calma y el pueblo, pobrecito él educado para ser tonto, puede que ya no se acuerde de tal (des)honra cuando sea que Gotye saque el próximo disco. El problema de Gotye fue firmar un contrato así de bondadoso con la familia Bonfá antes de saber que sería gracias a Somebody… que se haría multimillonario. Es más, si hubiera sido tan tonto de plagiar el sample sin pagar las correspondientes regalías, no hubiera interpretado la canción original en directo para luego enlazarla con “STIUTK“.

Gotye (Andrés para los seguidores de este blog) puede ser legal hasta extremos insospechados, pero tonto no es. Partamos de la base también que un sample no es plagio a la brava si al usarse, como con cualquier otra obra ajena, se reconocen las fuentes…

Álbum interior del CD de Gotye - Making Mirrors con los créditos correspondientes.
Fuente: Gotye Portugal en Twitter.

Sería una falacia defender a Parker o a Gotye, y a tantos otros que utilizan samples hoy en día, si dijera que todo está inventado (pues no, aún espero que se invente el paraguas plegable que se mantenga intacto durante más de cinco usos), pero sí que es verdad que, para mí, existe un mínimo de requisitos de investigación, desarrollo e innovación (muy así a lo Ministerial de Españistán) para justificar el uso de un sample. Es evidente que los dos compositores y productores anteriores, así como muchos otros, dedican gran parte de su tiempo a investigar en el uso de la tecnología musical actual para sus producciones propias y que, por tanto, rara sería la vez que utilizaran un sample ajeno sin antes haber analizado y valorado los pros y contras de usarlo en uno de sus temas y, por consiguiente, decidirse a pagar, si realmente vale la pena, por él. Es más, los compositores “independientes/alternativos” no suelen utilizar samples conocidos, sino que se dedican a hurgar en composiciones oscuras o tradicionales, por las que no tienen que pagar regalías. Además, no los usarían de origen, sino que les harían las modificaciones necesarias para adaptarlos a su nueva producción/composición.

No obstante, el caso de Coldplay y su “Every Teardrop Is A Waterfall, que bebe de “Ritmo de la Noche“, como también el de Future Islands, que triunfó el año pasado con “Seasons Change, que sospechosamente recuerda en su inicio al himno “Born Slippy .NUXX de Underground; o el de “Hung Upde Madonna utilizando Gimme! Gimme! (A Man After Midnight)” de Abba (y muchísimos otros que seguro que a ti, lector, te vienen a la cabeza), son otra historia. El uso de estos samples, a mi ver, tiene una clara visión comercial. Es decir, se ven claramente justificados por el afán de triunfar sin demasiado esfuerzo entre los oyentes. Si el oído está familiarizado con algo, es muchísimo más probable que un nuevo tema que recicle un sonido familiar haga que ese nuevo tema le entre muchísimo más fácilmente, casi sin esfuerzo. Del usuario del sample depende, sin embargo, utilizarlo de modo innovador y creativo, componiendo una canción de calidad que justifique la inspiración prestada (y si hace falta, pagada).

Es innegable que en todos los casos hasta ahora, a pesar del uso de samples (conocidos o no), existe una clara intención innovadora, creativa, que llega incluso a romper moldes. Es por ello que compositoras como FKA Twigs no dejan de sorprenderme, pues aunque reciclen sonidos utilizados por ella misma en temas anteriores, como es en el caso de su EP M3LL155X (“Melissa” para los amigos), Tahlia Barnett es de lejos una de las artistas más rompedoras del momento.

Otro tema parecido, aunque sin tener una materialización concreta en un sample, es el de las influencias. Hoy en día, cualquier programa de escucha en línea te ofrece una lista de “artistas parecidos” al que estás escuchando. Parecido, que no igual, cosa que es de gran ayuda para descubrir artistas que puede que no hubieras podido conocer de otro modo. Gracias a ello, escuchando a Δ (alt-J) descubrí a Everything Everything, por ejemplo. No es de extrañar tampoco que los artistas tengan influencias unos de otros. Esto ha pasado desde el principio de los tiempos. “Primero fue el verbo y el verbo era…” Vete a saber quién era el verbo… Influencias, que no imitaciones. Las influencias son también loables siempre y cuando estén justificadas y no resulten en “una clara copia de”, pues estamos ya aburridos de que salgan imitaciones de boy bands que duran dos telediarios. Como dice Glen Hansard en esta entrevista (05:12 – 05:45), está claro que él bebe de Van Morrison, Bruce Springsteen y Bob Dylan, pero al hacerlo encuentra también su propia voz, y de eso se trata.

Así pues, para mí, aunque utilicen llámalo samples, llámalo influencias, tienen mucho más valor artístico los compositores innovadores y creativos que no aquellos que, a pesar de publicar nuevos trabajos, no puedan dejar de autoplagiarse repetirse álbum tras álbum, como es el caso de Rolling Stones, Bon Jovi y, hasta cierto punto, Red Hot Chili Peppers. Todos ellos tuvieron su momento pero no han logrado mostrar un desarrollo/evolución coherente y congruente con los tiempos sino que, al contrario, o se han estancado o, en el peor de los casos, han mostrado una involución. Los salvan, en el mejor de los casos, sus directos, pues el carrerón que llevan a sus espaldas hacen que ese terreno lo dominen a la perfección, y un directo es la gran prueba de fuego de cualquier artista.

No obstante lo dicho hasta ahora, lo establecido, lo conocido, lo común, vende. Las influencias, venden. Los plagios (o no) de samples, venden. La sencillez y la repetición hasta la saciedad, gusta y, por ende, vende. Y también me aburre. Tanto, que el hecho de que las radio mainstream no cesan de poner hasta la saciedad es precisamente la razón por la que dejé de escuchar la radio comercial a diario hace años y solo me la pongo una vez al mes para estar al tanto de lo que “me he perdido” del panorama musical comercial actual. Como alternativa, Mar(ibel) sigue revistas especializadas por internet, escucha radio no comercial por Internet, se dedica a explorar por Soundcloud o Spotify según le pica y se deja recomendar. Aunque, evidentemente, esto conlleva su tiempo, pues no todo lo nuevo e innovador es bueno. Nope. También he tragado montones de principios temas de grupos horrendos o que, desafortunadamente, escapan mi entendimiento o gusto. Pero a esto a Maribel y a muchos otros les da igual porque les gusta aprender y estar al día de lo que las grandes mentes creativas, aunque no comerciales, tienen que ofrecerle de innovador al mundo. Pues con la innovación, se crea desarrollo, y con el desarrollo, investigación.

Los fisios y la música: en la variedad está el gusto

Las horas delante del ordenador, las malas posturas (asín, en plural) y una que se hace mayor, han hecho que tenga que ponerme en tratamiento para remediar contracturas varias. Tras la jubilación de mi queridísimo fisio-quiropráctico habitual  – Dídac, un fisio de esos de toda la vida con manos de santo-, tuve que buscar remplazo. Eso que preguntas y el boca a boca (a menudo mal llamado boca a oreja, que a puntico he estado de caer en la catalanada), topé con un chavalín jovencito, Dani Ortiz (highly recommended!), a 15 minutos de mi casa, con el que llevo dos sesiones.

No es que haya ido a muchos fisios en mi vida, pero me parece agradable a la par que relajante que tanto Dídac – cuando estaba en activo – como Dani amenicen la sesión con música. Solo he ido una vez a un fisio/quítame-de-un-apuro-muscular-que-no-puedo-con-la-vida que no utilizara la música en su sesión. Y me pareció raro. Tan raro como cuando para completar su ficha médica, necesitara saber sobre mi estado civil. ¿¡Qué tendrá que ver si estoy casada o soltera con mis puntos de tensión!? Anyway, a lo que iba: si bien la elección de estilo musical de Dídac iba por los derroteros del new age, música de ambiente y/o experimental minimalista (léase Mike Oldfield, Enya, Philip Glass, Wim Mertens and the like), la elección musical de Dani es un tanto peculiar. Durante la primera sesión, tuvimos a Jack Johnson de fondo. Pas mal. Pero es que durante la segunda sesión estuvimos escuchando Máxima FM, una cadena de radio dance. Y mientras una, relajada a más no poder mientras le meneaban la espalda, escuchaba atentamente que el sábado y el domingo parecer ser que echan un programa rimember güén dance en dicha emisora, Dani estaba de lo más concentrado deshaciendo nudos.

Esto me lleva a reafirmarme respecto a la validez discutible de un ítem en el último examen de vocabulario de un pre-intermediate donde se les pedía a los estudiantes que tradujeran al inglés “música relajante“. Se supone (deduzco, vaya) que tenían que poner chill out, pero los estudiantes, desconcertados, y con toda la razón, me preguntaron: “¿qué ponemos? classical? chill out? ambient?”.  De tratarse de Dani, hubiera preguntado: “¿qué pongo? pop rock? folk? dance?

Por lo pronto, solo diré que esta tarde me voy de shopping for clothes, y que como en Bershka a veces me aturdo con el techno, lo más probable es que tire por Mango, donde por allá el 1997 ponían uno de los himnos dance más relajantes ever written. Enjoy!

Hozier Sings ‘Take Me to Church’, or ‘…to Bed’, for that Matter

A couple of weeks ago, a student of mine asked if we could work on a song in class. With no hesitation, I exclaimed, ‘Of course! Which one?’. ‘Hozier’s ‘Take Me to Church’‘ from his eponymous album, Hozier. I liked the song, and I liked the idea of working on it too. But I had never ever before paid attention to the lyrics. I was convinced it was a love song (like many others) or a religious one (the gospel vibe in it is undeniable), though the latter was kinda puzzling to me, it playing on mainstream radio. I asked the class if they knew which song we were talking about, and one of them said, ‘Yes, he’s Irish, and he’s good. I have his album’. Then another one asked me, ‘Have you seen the video?’ and I said, ‘Yes, I have!,’  but at that very moment my mind was going like ‘Oopsie, the vid! You’ve seen it, Mª del Mar, but what the heck does the vid have to do with the lyrics?’

It’s not that my student didn’t understand the words strictly speaking (hey, she has a C1 level of English!), but she was having trouble in deciphering what the whole meaning of the song is. She had seen a couple of interviews with Andrew Hozier-Byrne, but couldn’t make out what the whole thing was about. And neither could I. Not then.

So I spent the whole Saturday afternoon, a long while of Sunday afternoon and most Monday morning watching interviews with Hozier, learning about his past and present life (oh my, leave the guy and his hair alone!), reading about Catholic beliefs and several interpretations of the song by people who have shared their ideas on the song. What a surprise that the song has at least three possible readings (including the one contained in the music video, which helped the song become viral), two of which we could qualify as Rated R. In the end, I came up with a pretty comprehensive analysis that I complemented with a listening activity, some quotes from interviews that we read to set the mood for the analysis  as well as some discussion questions that we didn’t get the time to deal with in class.

Here you can find the first three parts of the class (the first listening, some quotes from interviews with Hozier that we commented on, and then the breakdown to the lyrics of the song, complemented by my students’ comments and the additions by a medievalist friend of mine. I must say my students were impressed that someone as young as Hozier could write such deep and complex song, lyrics-wise.

Edition (March 26): Thanks, Gustos Distintos, for the heads up on this website where you can find more insights into this song (and many others!).

Música y lengua en el European Music Portfolio

European Music Portfolio

Aunque de esto ya hace, he considerado oportuno escribir sobre un proyecto internacional en el que participé hace unos años en que se relacionaba la enseñanza/aprendizaje de lenguas y la música en Educación Primaria: el European Music Portfolio. Mi participación fue en el Board of Experts (not to be taken literally), junto al Dr. Albert Casals y la Dra. Laia Viladot (entre otros), ambos de la Universitat Autònoma de Barcelona. Gracias a este proyecto, tuve una breve pero intensa incursión en el mundo de la investigación de la Educación Musical en Primaria en el marco de los portafolios (que a mí tanto me molan) y sus conexiones con la enseñanza/aprendizaje de lenguas extranjeras. También tuve ocasión de poder ver la realidad del aula en dos países bien distintos: Rumanía y Edimburgo (Escocia – sí, lo trato como país, ¡no me tiréis piedras!).

Os dejo aquí el enlace a este proyecto COMENIUS, para que le echéis un vistazo.