Escuchando Elefantes presentan Hope en la Continental

Que un grupo telonero te llame tanto la atención como para querer saber más de ellos ya es un mérito de por sí. Y más después de verlos solo unos diez minutos, pues no sabía que uno de mis cantautores favoritos, Glen Hansard, los llevaba de teloneros. Así pues, tres fueron los temas que hicieron decidirme ir a ver Escuchando Elefantes el pasado sábado en la Continental de Barcelona, sala de distribución kafkiana donde las haya.

escuchando elefantes

Escuchando Elefantes son un dúo de músicos callejeros de folk-rock formado por los gallegos Sílvia Rábade y Carlos Tajes y que acumulan en su CV, además de tres álbumes (la gira actual es de la presentación de su tercer álbum, Hope), el haber actuado junto a otros de músicos conocidos irlandeses como son, además de Glen Hansard, Bono, Damien Rice o Sinéad O’Connor.

Este dúo se caracteriza por su espíritu de cantautor callejero y se vale de solo dos instrumentos, batería y guitarra eléctrica (y sus correspondientes variantes, a veces alternándose entre ellos) para la ejecución de su repertorio en directo. De Escuchando Elefantes destacamos la voz de Sílvia y lo bien que empasta con la de Carlos, además de su sentido del humor y humildad. Todo ello se percibió nada más empezar su actuación, que abrieron con ‘Under The Sun’. Sus temas, en inglés, no son para nada tan melancólicos como los de un Angus y Julia Stone, por ofrecer algún paralelismo, pero pueden llegar a tocar y emocionar, como le ocurrió a la que escribe nada más empezar el cuarto tema de la noche, ‘Over’.

Si algo tienen los locales pequeños es la sensación de cercanía que se puede crear casi instantáneamente para con el público, sensación que, al parecer, no están tan acostumbrados a fomentar en las redes sociales (dixit el propio dúo). Silvia y Carlos, no obstante, la mostraron en persona en numerosos momentos, empezando por  el sondeo de porcentaje de gallegos en la sala y quiénes habíamos estado en el concierto de Glansard, y continuando por homenajear (u ojomenear, quizás) al fan pesado de Instagram que reclamaba un tema, ‘James’, del que resultó no saberse la letra. Y sí, efectivamente, sí, había alguien tomando notas para una “review”, como se preguntaba Carlos, y estaba situada en donde supuestamente peor se oía el concierto. Esa alguien era yo, mismamente. Encantada, Carlos.

La sensación de cercanía se potenció también cuando, volviendo a sus orígenes, el dúo quiso interpretar en acústico, entre los cuales incluyeron, además de ‘Sing Me A Song’, una versión de ‘Bohemian Rhapsody’ de Queen de la que quizás fue un pelín ambicioso querer rendirle homenaje con una versión medio-improvisada, como tampoco parecían acabarse de entender Carlos y Silvia en los falsos finales de ‘There Will Be Joy’. Nada más allá de un lapsus que supieron arreglar con celeridad.  Si algo tienen sus referentes también, es hacer participar al público en los diálogos, cosa que no faltó, como en los coros, previa lección exprés. Fue así cómo cerrarían la parte principal del concierto con ‘Burning Down The House’ y con un buen sabor de boca que dejaron al cerrar la noche con ‘The Rain’ tras hora y media de actuación.

De la calidad del sonido no nos vamos a quejar. De hecho, de negativo solo diría que no se entendía a Silvia cuando hablaba, pero por lo demás, todo correcto. De lo que sí me vais a dejar protestar es de la sala en sí, cuya escalera de salida de emergencia entre el público y el escenario por una parte y la barra de considerable tamaño situada en diagonal que ocupa gran parte de la sala dejando, a su vez, esquinas ciegas con la columna bloqueadora de cortesía hacían casi imposible ver nada de lo que estaba ocurriendo en el escenario más allá de la tercera fila. Las pantallas de televisión retransmitiendo el concierto salvaban la situación a la par que aumentaban el surrealismo de la cuestión. Es precisamente por la sala donde tuvo lugar el concierto que me encuentro en estos momentos a punto de publicar esta crónica y no de fiesta viendo a los Julieta Jones, que seguro que están a punto de petarlo allí mismo. Y mira que tenía ganas ir a verlos. Pero, qué queréis que os diga: en retrospectiva, hubiera preferido invertir los 10€ de la entrada de Escuchando Elefantes en otra sala, y por eso me espero a ver a los Julieta más adelante. Otra vez será.

Sea como sea, Escuchando Elefantes, valgan 10€, valgan más sus entradas, bien se merecen una visita por alguno de sus conciertos, ya sea en la calle o en locales pequeñitos, como les gusta a ellos, ya sea en un festi, aunque no les motive tanto la idea pero con un mínimo de visibilidad garantizada. Sea como sea, verlos fue un fantástico regalo de cumpleaños para mí el sábado pasado. El plan de verlos “buskear” en Dublín en Nochebuena con Hansard y Bono es también, cómo no, algo a considerar como regalo de Navidad original.

Galería de imágenes.

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Cruïlla 2016: No Sleep for Me This Time!

After having ended up knackered at last year’s Cruïlla, this year I had to give the best of me there, as I was attending the fest as a press member. This meant no sleep for me this time, at least not at the Forum. Nope!

cruilla-2016I started covering the Cruïlla event on Hipsterian Circus a bit “late”, as compared to some websites’ coverage, as I first had to finish the probation period, then suggest the topic, get the approval and then get down to it. Covering a festival, both the pre- and the while- is no easy task, as there are many goings-on related to it: new confirmations, playlists announcements, changes in the schedule… That also includes, of course, choosing the bands you think you are going to enjoy the most or you are most interested in – and if you are not, then make the effort to get to know them and go see them with an open mind. Finally, the fest itself, which means hours and hours of music and fun but also loads of energy spent to be attentive and getting the essence of what will end up being the backbone of the different gigs.

So here’s my coverage of the Cruïlla festival for Hipsterian Circus. First of all, the schedule announcement. As opposed to Primavera’s – and there being fewer stages -, I was happy to see that there were hardly any overlaps involving the bands that I was most excited to see. Of couse, you cannot say this in an article meant to be impartial or, rather, ‘general(isable)’, so I kept that to myself and wrote about how cool it is that Cruïlla offers a wide variety of styles and that their line-up has so many different ingredients that you can decide on your own menu depending on the mood you have on such or such other day. That is precisely what I ended up doing: my mental schedule kept on changing as the nights were advancing.

After this article, I realized that the fest was publishing a series of playlists in their social networks made either by the organization or by the very artists performing in the fest. In order to make up for my delay in the coverage of the fest, I summarized whatever lists they had published up to that day in this article. I kind of felt proud to have taken the initiative to write about something that, apparently uninteresting, could also offer some food for thought as to whether the platform used for such purpose was the most convenient one regarding collaboration/interaction from punters.

Then I wrote the item of news on the Cruïlla covers competition. Even though the news wasn’t that extraordinary, I believed I could give it a humorous touch that I myself would appreciate as a reader. Several other competitions were set up by the festival organizer, about which I wrote in this article.

Finally, the fest review, which appeared as a featured news item that week! As encouraged by my ‘bosses’ at Hipsterian, I did say what I thought from the bottom of my heart and so I included some humor and pseudoirrelevant comments to leave my personal mark in the article, unlike what you might find in reviews of regular newspapers. This being a festival review, I also covered logistics aspects, such as toilets, food trucks or stages location.

The thing is that, on the fest days, I ended up going to fewer gigs than I had planned in my mind but it was a very enjoyable experience anyway that I lived along with several friends. The gigs I enjoyed the most were, undoubtedly, Damien Rice, Alabama Shakes and Vetusta Morla (* fan girling mode on for this one *), which I believe shows in my review. Also, I wish I had had the energy to stay for Skunk Anansie, but it was too late at night. I must be getting old…

CruÏlla 2016 collage

I also took pictures of the performances with my compact camera, as we weren’t granted a photo pass. That means the quality of the pics is just acceptable. If only I could’ve got in with at least my hybrid cam. In spite of that, I’m a bit proud of some of the pics I took of Brittany Howard from Alabama Shakes and of Pucho from Vetusta Morla. Oh my, those beautiful human beings!

See you next year, Cruïlla!

Mi banda sonora cosecha del 2014

Ten gustos distintos em va suggerir fer la “lista de los discos del año” (léase restringido al rollo indie, pop-rock y electrónico en el que nos movemos). Overloaded with work, ya digo ahora que no tendré tiempo de escribir más sobre ellos (shame!). Lo que viene ahora no es que sea necesariamente bueno, sino lo que más he escuchado durante el año. El orden en que aparecen también es totalmente random.

The Acid – Liminal : ¡¡¡toy enganchá!!!
FKA Twigs: LP1 : OMG, ¡peazo LP!
HAERTS – Haerts : con altibajos, más altos que bajos, así que lo incluyo.
Angus and Julia Stone – Julia and Angus Stone (self-titled): ¡y qué buenos son en directo!
Lana Del Rey – Ultraviolence: al final decido que sí makes the cut, pero sería de los ultimitos de la lista; tiene gems, aunque ella sea todo un personaje…)
Perfume Genius – Too Bright

Hundred Waters – The Moon Rang Like A Bell LP
Warpaint – Warpaint
No. 1 Dads – About Face
Alt-J – This is All Yoursaunque el anterior era mejor, imo.
Ed Sheeran – X
Damien Rice – My Favourite Faded Fantasy
Damon Albarn – Everyday Robots

The War On Drugs – Lost In The Dream
Kishi Bashi – Lighght
SOHN – Tremors
Chet Faker – Built On Glass
Hozier – Hozier

Hay muchos que mencionan Caribou. Está bien, para mí, pero no me acaba de… El último de St. Vincent está bien un rato, pero tampoco me emociona y no puedo con Taylor Swift, ni con el 1989 ni con ninguno. #SorryNotSorry.

Y sí, gran vacío de música nacional…