The Best Concerts 2017 Gave Me

According to my records, I’ve attended 42 concerts this year, including those in festivals. That’s a figure considerably lower than last year’s (73) as I didn’t attend Primavera Sound this year.  As I always say, if I ever go to a concert, it’s to be thrilled, to be moved, to feel something regardless of the elements that reviewers would focus on. So, what follows is nothing but the list of those concerts that have meant something to me on that day, for whatever reason. There I go, and in chronological order…

1.The Lazy Lies – 11/2/2017, Nota79

TLL Nota 79

I’ve lost count of the times I’ve seen TLL live, but their first gig at Nota79 this year (they performed in the same place a few months later) certainly heated the cold winter we were experiencing. Now go kill me, I didn’t write any review of it. Damn!

2. Glen Hansard – 28/3/2017, Casino del Poblenou

2017 glen hansard

It’s no news that I’m in love with this musician, so I might not even be objective with him any more. This time, I must thank Glen for letting me discover Escuchando Elefantes, so once again, apart from making me laugh and cry in the same gig, thanks for that too, man! (review)

3. Ed Sheeran – 9/4/2017, Palau Sant Jordi

Ed Sheeran I see Fire
‘I See Fire’ en el tour de ‘Divide’

His latest album might not be the bomb, but he’s still in full shape. Plus, dancing to ‘Shape Of You’ with your teen cousins is just priceless. (review)

4. Escuchando Elefantes – 6/5/2017, Sala Continental

escuchando elefantes

Though it turn out a bit too long in the end, that was by all means one of the best birthday presents I’ve ever got. Thanks, Dedé. (review)

5. Depeche Mode – 19/6/2017, Hallenstadion Letzigrund, Zurich

depeche mode letzigrund stadion

As with Eddie, DM’s latest album might not be among their best ones, but they’re still alive and kicking, despite the fact that the Swiss don’t seem to enjoy concerts the way Mediterranean people do. (review)

6. Phoenix – 29/6/2017, Vida Festival

phoenix vida

Being able to enjoy the band without being surrounded by unconscious Italians as in PS 2013 made me discover that Phoenix is much more than ‘If I Ever Feel Better’. I wrote a review on the festival for Hipsterian Circus, which you can find here.

7. Pet Shop Boys – 8/7/2017, Festival Cruïlla

pet shop boys cruÏlla

Seeing 50-year-olds crying around you after their concert is just one further proof that they are eternal. I explain it here.

8. Foster The People – 9/7/2017, Razzmatazz

foster the people

Writing their review paid off with both a follow and an RT from their CM and close to 1,000 visits. Shame I didn’t write it in English.

9. Lorde – 9/10/17, Sant Jordi Club

Lorde

She’s grown up in so many senses!

10. London Grammar – 6/12/2017, Halle Tony Garnier, Lyon.

Unfortunately, I couldn’t find the time to write a proper review of this concert. So I’ll sum it up briefly here: London Grammar are great live, Hannah’s voice is as powerful and haunting as on record and they remake quite a few songs to play them in front of an audience, so what you get is not what you could just listen to from the couch at home. Yet what I feared the most happened: the concert was only very little more than one hour long. This was one of the main complaints of their fans in their previous tour, the length of the concerts of which could be justified, up to a certain extent, due to the fact that they just had one album back then. But, hello, this is not the case any more. Also, Hannah wasn’t in full shape, so they even canceled a couple of concerts right after the one in Lyon. Despite all this, them being one of my fave bands at present, and taking into account that I shared it with one of my fave people on Earth, it deserves to be here. By the way, French audiences in stands don’t tend to take pics, so all I could get is this crappy pic above.

 

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Escuchando Elefantes presentan Hope en la Continental

Que un grupo telonero te llame tanto la atención como para querer saber más de ellos ya es un mérito de por sí. Y más después de verlos solo unos diez minutos, pues no sabía que uno de mis cantautores favoritos, Glen Hansard, los llevaba de teloneros. Así pues, tres fueron los temas que hicieron decidirme ir a ver Escuchando Elefantes el pasado sábado en la Continental de Barcelona, sala de distribución kafkiana donde las haya.

escuchando elefantes

Escuchando Elefantes son un dúo de músicos callejeros de folk-rock formado por los gallegos Sílvia Rábade y Carlos Tajes y que acumulan en su CV, además de tres álbumes (la gira actual es de la presentación de su tercer álbum, Hope), el haber actuado junto a otros de músicos conocidos irlandeses como son, además de Glen Hansard, Bono, Damien Rice o Sinéad O’Connor.

Este dúo se caracteriza por su espíritu de cantautor callejero y se vale de solo dos instrumentos, batería y guitarra eléctrica (y sus correspondientes variantes, a veces alternándose entre ellos) para la ejecución de su repertorio en directo. De Escuchando Elefantes destacamos la voz de Sílvia y lo bien que empasta con la de Carlos, además de su sentido del humor y humildad. Todo ello se percibió nada más empezar su actuación, que abrieron con ‘Under The Sun’. Sus temas, en inglés, no son para nada tan melancólicos como los de un Angus y Julia Stone, por ofrecer algún paralelismo, pero pueden llegar a tocar y emocionar, como le ocurrió a la que escribe nada más empezar el cuarto tema de la noche, ‘Over’.

Si algo tienen los locales pequeños es la sensación de cercanía que se puede crear casi instantáneamente para con el público, sensación que, al parecer, no están tan acostumbrados a fomentar en las redes sociales (dixit el propio dúo). Silvia y Carlos, no obstante, la mostraron en persona en numerosos momentos, empezando por  el sondeo de porcentaje de gallegos en la sala y quiénes habíamos estado en el concierto de Glansard, y continuando por homenajear (u ojomenear, quizás) al fan pesado de Instagram que reclamaba un tema, ‘James’, del que resultó no saberse la letra. Y sí, efectivamente, sí, había alguien tomando notas para una “review”, como se preguntaba Carlos, y estaba situada en donde supuestamente peor se oía el concierto. Esa alguien era yo, mismamente. Encantada, Carlos.

La sensación de cercanía se potenció también cuando, volviendo a sus orígenes, el dúo quiso interpretar en acústico, entre los cuales incluyeron, además de ‘Sing Me A Song’, una versión de ‘Bohemian Rhapsody’ de Queen de la que quizás fue un pelín ambicioso querer rendirle homenaje con una versión medio-improvisada, como tampoco parecían acabarse de entender Carlos y Silvia en los falsos finales de ‘There Will Be Joy’. Nada más allá de un lapsus que supieron arreglar con celeridad.  Si algo tienen sus referentes también, es hacer participar al público en los diálogos, cosa que no faltó, como en los coros, previa lección exprés. Fue así cómo cerrarían la parte principal del concierto con ‘Burning Down The House’ y con un buen sabor de boca que dejaron al cerrar la noche con ‘The Rain’ tras hora y media de actuación.

De la calidad del sonido no nos vamos a quejar. De hecho, de negativo solo diría que no se entendía a Silvia cuando hablaba, pero por lo demás, todo correcto. De lo que sí me vais a dejar protestar es de la sala en sí, cuya escalera de salida de emergencia entre el público y el escenario por una parte y la barra de considerable tamaño situada en diagonal que ocupa gran parte de la sala dejando, a su vez, esquinas ciegas con la columna bloqueadora de cortesía hacían casi imposible ver nada de lo que estaba ocurriendo en el escenario más allá de la tercera fila. Las pantallas de televisión retransmitiendo el concierto salvaban la situación a la par que aumentaban el surrealismo de la cuestión. Es precisamente por la sala donde tuvo lugar el concierto que me encuentro en estos momentos a punto de publicar esta crónica y no de fiesta viendo a los Julieta Jones, que seguro que están a punto de petarlo allí mismo. Y mira que tenía ganas ir a verlos. Pero, qué queréis que os diga: en retrospectiva, hubiera preferido invertir los 10€ de la entrada de Escuchando Elefantes en otra sala, y por eso me espero a ver a los Julieta más adelante. Otra vez será.

Sea como sea, Escuchando Elefantes, valgan 10€, valgan más sus entradas, bien se merecen una visita por alguno de sus conciertos, ya sea en la calle o en locales pequeñitos, como les gusta a ellos, ya sea en un festi, aunque no les motive tanto la idea pero con un mínimo de visibilidad garantizada. Sea como sea, verlos fue un fantástico regalo de cumpleaños para mí el sábado pasado. El plan de verlos “buskear” en Dublín en Nochebuena con Hansard y Bono es también, cómo no, algo a considerar como regalo de Navidad original.

Galería de imágenes.

Glen Hansard personal(itzat) al Casino l’Aliança del Poblenou

Dimarts vaig viure el que, segurament, hauria d’haver passat molt abans: un concert de Glen Hansard acompanyada de l’amic que me’l va descobrir, a través de la banda sonora de Once, la película guanyadora de l’Oscar a la Millor Cançó Original per ‘Falling Slowly’. Dic “abans” perquè déu n’hi do les vegades que he gaudit de l’irlandès des de llavors i, com és d’esperar en un compositor amb dos àlbums en solitari a l’esquena posteriors a la película, més les col·laboracions diverses i el seu treball amb The Frames, el seu altre grup, la presència de temes provinents de la banda sonora de la película als seus concerts és ara molt més reduïda del que va ser anteriorment.

2017 glen hansard

No era ni la primera ni la segona ni la tercera vegada que veia Glen Hansard en acció, però a diferència del que em passa amb altres artistes, amb els quals tinc la sensació d’estar experimentant un déjà vu (¡Ed Sheeran, Rufus Wainwright, i fins a cert punt, Damien Rice, preneu nota!), aquest cop no tenia pas la recança de veure el mateix en un context diferent. La raó? Ben senzilla: tal i com després del concert me’l van fer resumir en una sola paraula, el que Glen Hansard ens té acostumats a oferir i, per tant, va portar al Casino de l’Aliança de Poblenou, és un espectacle “personal(itzat)”. Bé, són dues paraules en una, però per als qui patim de verborrea com jo, ens podem permetre llicències com aquesta, oi?

Certament, es va tractar d’un concert personal(itzat), molt personal(itzat). Tal i com diuen que no ens banyem en el mateix riu dos cops, la imprevisibilitat, el fluir i l’aturar cançons a mitges, el setlist en si i les seves introduccions majoritàriament humorístiques, fan que sigui impossible viure el mateix concert dos cops i molt menys si s’hi va en dues ciutats diferents, ja que sempre té alguna cosa a dir d’allà on va. Aquest cop, el Casino de l’Aliança de Poblenou, “una part nova de la ciutat que no coneixia i que em fa l’efecte que no estigui a Barcelona”, deixant constància així que havia percebut perfectament l’essència de l’emblemàtic barri.

Arrencava el concert amb ‘Love Don’t Leave Me Waiting’, del seu primer àlbum en solitari Rhythm And Repose (2012), en un escenari on hi havia un piano un pèl massa decantat cap a la dreta, una guitarra, un bombo on s’hi llegia ‘Save-A-Soul-Mission’ i un parell de làmpades per crear un ambient d’allò més íntim i, novament, personal. Seguirien ‘Friend/Enemy’, ‘Winning Streak’ i ‘My Little Ruin’ del seu segon àlbum en solitari (Didn’t He Ramble, 2015) i no seria fins que van sonar les primeres notes de ‘When Your Mind’s Made Up’, de The Swell Season i de la banda sonora abans esmentada, que se sentirien expressions d’agraïment del públic (sí, you got me, ara mateix em teniu amb els eyes rolling).

Com ja ens té acostumats Hansard, moltes de les cançons del setlist vénien precedides, o acompanyades, de notes humorístiques com una improvisada paròdia de Jon Bon Jovi al final de ‘Way Back In The Way Back When’, així com de la corresponent anècdota personal, explicada sempre amb gràcia, però sovint amb un rerefons dramàtic, on la presència de l’alcohol o de tragèdies familiars o alienes hi té sovint un paper destacable. Aquestes anècdotes vindrien també acompanyades també de la participació activa del públic amb cors i aparicions més o menys estelars, com la de la seva amiga irlandesa que celebrava l’aniversari de la mare amb un viatge a Barcelona, la d’un (espontani?) del públic que fou capaç de cantar la tercera estrofa del tema final ‘So Long, Marianne’ a pèl, o la del seu amic guitarrista, Javier Mas, guitarrista del recentment desaparegut Leonard Cohen i que sol tenir una participació destacada quan Hansard visita la Ciutat Comtal. La cirereta va ser, per molts, ‘Falling Slowly’, traduïda al català i cantada pel poeta Quico Tretze, descobert atzarosament per Hansard a Internet, versió de la que Glen Hansard es va animar a interpretar-ne la tornada. Per a mi, però, la cirereta va ser el tema final, on els teloners, Escuchando Elefantes, van tenir una participació més que destacada i on, novament, la participació del públic va fer que ens sentíssim part de l’espectacle, deixant-nos així un somriure d’aquells tontos que et duren fins que poses el cap al coixí.

Després del concert, també em van preguntar quina nota l’hi posava. És molt difícil posar nota a un concert on els vincles emocionals hi tenen molt a dir. No obstant això, vaig llançar-me amb un 8.5/8.75, afegint-hi un “i no pas per culpa d’en Glen” (noti’s el “culpa”, com si un notable fos inadmissible!). Si una cosa he de dir que sigui negativa del concert és el(s) tècnic(s) de llums i de so, que deixava gairebé completament a les fosques el protagonista de la nit, il·luminant (excessivament) la sala en acabar certs temes i que, com és gratis (deuria pensar), posava reverberació a dojo fins al punt que Hansard va aturar amb un ‘No, please, don’t do that’, la que és la meva cançó favorita seva en solitari, ‘Bird of Sorrow‘, pseudo-arruinant-me així l’experiència de viure-la (i plorar-la) en directe un cop més.

Sigui com sigui, assistir a un concert de Glen Hansard és anar a viure una experiència on la increïble veu de l’irlandès passa del desganyitar-se cru i feridor al xiuxiueig íntim que anheles escoltar en temes marcadament tristois, passant per l’esperit folk de taverna irlandesa.

*De teloners, Escuchando Elefantes, un grup amb una simpatia inusitada, un repertori d’allò més variat, una veu femenina versàtil i un membre masculí amb un entusiasme contagiós. Highly recommended malgrat només haver-ne vist l’última part de la seva actuació.