Àlbums del 2018 que ni fred ni calor

Dorian –Justicia Universal. Trobar la fórmula de l’èxit d”Cualquier Otra Parte’ era difícil. Massa. O potser sóc jo, que tant de sinte em cansa.

Florence + The Machine – High As Hope. ‘Grace’ i ‘Patricia’ deriven tant en el to com en l’amplitud sonora de la selecció més grandiloqüent de How Big, How Blue, How Beautiful. D’aquest àlbum em quedo, segurament amb ‘Big God’. No obstant això, en conjunt, no arriba a la categoria de HBHBHB, un disc que podria dir que va marcar el meu 2016, però sí que li he donat prou voltes com per incloure’l en aquesta selecció. Tampoc no passarà a la història de la música com res destacat, però és Flo, li donarem una altra oportunitat.

HAERTS –  New Compassion. Cuando se mezclan parejas en grupos, pasa lo que pasa, per la qual cosa, cinc anys després, HAERTS, ara amb una banda totalment renovada, es presenta enguany amb un àlbum més orgànic, abandonant els sintes i llançant-se a lletres més profundes, per dir-ho d’alguna manera.

Justin Timberlake – Man of the Woods. Que JT tregui un disc és una alegria suprema para tó tu body fins que veus que el resultat és el que és, sense gaire cap ni peus. O lo que es lo mismo, muy US audience-oriented. I que a sobre vingui de gira per Europa i, once again, no passi per la Península, com era d’esperar, es para hundirse (un poco más) en la miseria.

Unknown Mortal Orchestra –  Sex & Food. Després d’àlbums destacables, aquest any van i treuen no un, sinó dos àlbums. Too much? Too much.

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Cruïlla Complete Line-Up

Cruïlla 2018The Festival Cruïlla, one of my faves, has just announced its complete line-up, for which I’ve written this piece. In it, I couldn’t help but mention how disappointed I am not to see Florence + The Machine in the line-up, especially taking into account how high the price of this fest has risen up to. But I also appreciate acts of the likes of The Roots, Kygo, Blaumut and Ramon Mirabet, among others. Now it’s time to get down to listening to the other artists and see who I fall in love with this year.

The Best Concerts 2016 Gave Me

According to my records, I’ve attended 73 concerts this year, including those in festivals. As I always say, if I ever go to a concert, it’s to be thrilled, to be moved, to feel something. Mind that I haven’t written about all of these 73 and some of them I have, but elsewhere. So… what follows is nothing but the list of those concerts that have meant something to me on that day, for whatever reason. There I go, and in chronological order…

1. Florence + The Machine – 17/4/16, Palacio Vistalegre, Madrid 

That concert meant meeting Mané López for the first time (it seems as if it had happened so long ago!)  and not having to write about it for any mag, unlike what I did for the same gig in Barcelona. Though I did write about it anyway. It was too good to let it escape. I had a  whale of a time despite the fact that the concert was pretty much the same as the one in Barcelona. Oh well…

2. Marlango – 24/4/16, Sala BARTS, Barcelona

marlango

When I grow up, I just wanna be like Leonor Watling. Period. And this.

3. The Lazy Lies & Indigos – 21/5/16, Sala BeGood, Barcelona

Indigos-Lazy

That eve was pretty emotional, as for the first time, I met Malou Bustos, former TLL manager, with whom I had been talking now and then for ages on Twitter. I also met Iván Gil, the photographer who invited me to a Coke before the gig (I still owe you!) to get to know each other and later on became my friend. Way.to.go. It all made me enjoy the concerts in a very special mood. As for the gigs, I was gladly surprised about the quality of both bands, them being rather unknown. Who would’ve thought as well that would be the starting point for so many connections. It’s a small world, indeed. And yes, I also wrote about both performances.

4. Queen + Adam Lambert – 22/5/16, Palau Sant Jordi, Barcelona

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Yeah, Adam Lambert is not Freddie Mercury. But I arrived late at the party. Better late than never, though. (more)

5. Coldplay – 26/5/16, Estadi Olímpic de Barcelona

A helluva show. Something like this.

6. Daughter- 2/6/16, Parc del Fòrum, Primavera Sound 

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If someone makes you cry with the beauty of their performance, what else can you ask for?

7. PJ Harvey – 4/6/16, Parc del Fòrum, Primavera Sound

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Having no idea what she’s in for and ending up totally mesmerized. That’s the PJ Harvey effect.

8. Mika – 11/6/16, Poble Espanyol, Barcelona 

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Nothing but fun. And joy. And friendship. And bliss. And this.

9. Ramon Mirabet & Alabama Shakes, Cruïlla, Parc del Fòrum 

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I would’ve liked to add Damien Rice too but he moved me more at PS2015. In any case, from Cruïlla 2016, the highlights were: Alabama Shakes, who were outstanding, and Ramon Mirabet, undoubtedly a promise of the present Catalan music scene.

10. Whitney – 23/10/16, Sala Apolo, Barcelona

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If their album is one of my faves this year, their performance did nothing but confirm that they are great.

11. Placebo – 19/11/16, Sportpaleis, Antwerp

If one of your fave bands isn’t coming to town, you gotta go after them to celebrate their 20th anniversary comme il faut.

Bring it on for more concerts, 2017!

Entrades relacionades:

Florence + The Machine: una crónica oficiosa

Tras mi crónica oficial del concierto de la gira How Blue en Barcelona, que escribía la madrugada del domingo y que me servía de estreno como colaboradora para Indiescretos, no sin sus más y sus menos a esas horas (gracias, Adrián, por la maquetación me being at 650 km from you), me dispongo ahora a hacer algo así como un recap oficioso de los dos conciertos de Florence + The Machine en Barcelona y Madrid.

Dos, a mí me daban dos. Con Flo, por el momento, siempre dos. Dos conciertos en 2012, dos en 2015 y dos en 2016. La primera vez que la vi, tras una sobredosis conciertil de Gotye, me autoregalé un puente de diciembre en mi queridísimo UK con Florence + The Machine en The O2 de London, luego con Gary Barlow en Manchester y otra actuación de Flo & co. en el Jaguar Hall del Ricoh Arena de Coventry. Aquí se originó en cierto modo mi decepción respecto a Florence Welch en vivo a pesar de lo que me gusta(ba)n sus dos discos publicados hasta la fecha. Salvo una broma en referencia a la temática de la muerte en las letras de sus canciones, cosa que chocaba con la presencia en The O2 de su madre, la mujer que le había dado la vida, Florence Welch hizo exactamente lo mismo tanto en un sitio como en otro: mismos gestos, mismas bromas, mismos bailes, mismo set list, mismo todo, aun tratarse de dos recintos distintos, con un cambio considerable en el aforo (de 20.000 a 10.000 aprox.)  y, evidentemente, un ambiente distinto al ser, el primero, un pit + tiered seating con pantallas y un escenario de dimensiones considerables y, el otro, un pit all-standing con un escenario modesto y, por consiguiente, menor distancia con el público. Corría la época en que las Haim, teloneras de Florence + The Machine en su paso por UK, sonaban realmente a rock con contundente percusión y no a ese pop-rock de playa surfera californiana que se gastan en su álbum debut. Por aquel entonces, Flo no desafinaba pero tampoco entonaba del todo en las notas largas: se quedaba en aquella marea indefinida en que los momentos álgidos de los temas de Lungs y Ceremonials se desdibujaban, pues la voz de Flo no aterrizaba ni en la nota que buscaba, ni en la nota original ni en la nota que realmente tendría que ser.

Verla tres años después en versión festival, acompañada yo de dos grandes amigas en su países de residencia respectivos (Portugal y Suecia) me hizo apreciar que tanto el atino vocal de Florence Welch así como su soltura sobre el escenario han mejorado con el tiempo. Pero no olvidemos que el contexto de festival, donde el horario estipulado es reducido y el escenario es el que es, hizo que las actuaciones de la banda, aunque ya apuntaban las maneras más bailables y pop de How Big, How Blue, How Beautiful, fueran eso: un show en que, efectivamente, se respira el ambiente florenciano (con su purpurina y coronas de flores correspondientes) sobre todo en las primeras filas, pero en que se actúa a preu fet, sin demasiadas oportunidades para el diálogo ni para la contextualización de canciones ni para, en algunos casos, ninguna floritura luminosa espectacular. Por no decir que no todo el público se muestra entregado, puesto que en los festivales a veces vas a ver a un grupo para llenar un hueco o para ver qué tal suena.

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Florence + The Machine en Way Out West – Göteborg 2015. Foto: Mª del Mar Suárez

Cuando comenté que iba a ver a Florence dos veces este abril, hubo quién me dijo ¿vas a ver dos veces lo mismo? Y, deep inside, pues sí, me temía que sí aunque lo viviría necesariamente de un modo distinto. Aunque el set list ha variado en ocasiones desde que el How Blue tour empezó, había algo en mí que me decía que no iba a ver ningún cambio en el set list de Barcelona a Madrid. Why? Dunno. No tendría por qué, habiendo F+TM cambiado el set list anteriormente sin que ello significara ningún mayor esfuerzo que el de ensayar el tema y ajustar las luces, puesto que todo lo demás era exactamente igual que en las actuaciones anteriores, incluso las de festival, incluyendo el backdrop y dejándose de presentar ni siquiera a los músicos. Pues, querida Florence, algunos flows te llamamos Goddess Flo, pero… ¿qué sería de ti sin el resto de tu Santísima TriniMachine? No obstante, viví los dos conciertos de modo distinto, y a eso es a lo que voy:

A la crónica que ya escribí del de Barcelona solo tengo que añadirle un apunte que me sorprendió: el público de grada de mi sector. Sorprendentemente, se pasó las dos primeras canciones sentado, cosa nada habitual en la mayoría de conciertos de pop-rock a los que he asistido en el Sant Jordi. ¿No son ‘What The Water Gave Me‘ o ‘Ship To Wreck‘ lo suficientemente dramáticas como para levantarse y cantar de pie al mismo tiempo que se coreografían espontáneamente? Pues parece ser que para muchos, no, e incluso algunos pidieron a los que se habían levantado que se sentaran. No fue hasta que Florence invitó al público a levantarse en la tercera canción que la mayoría (no todos) de los ocupantes del sector 105 y 106 lo hizo. Barcelona, ¡¡¡que estamos en Spain-viva-la-fiesta-viva-la-noche-vivan-los-DJs, no en UK!!! Por otra parte, el sonido fue muy bueno y destaco, sobre todo, cómo lucían los vibratos de los temas de Ceremonials. Sin embargo, me faltó algo de energía, explosión acústica o amplitud sonora en ‘Mother‘, ese tema que lo oyes y dices: “Buah, tema fijo de cierre de concierto en un estadio de dimensiones considerables”. Quizás mi desilusión sea debida a habérmela imaginado así antes de hora, en un cierre brillante que pone punto y final a How Big, How Blue, How Beautiful de modo que, necesariamente, sientes la compulsión en tu interior de darle dos puntitos más de volumen al equipo de reproducción e imaginarte a Flo en una de sus carreras de punta a punta del recinto bañándose en las masas de flows mientras el coro se queda solo con su Uuuuuuuuuuuh uuuuuuuh final a partir de 04:50.

Dicen que la expectación y la ilusión que le pones a algo antes de que pase es lo que hace que disfrutes más ese algo, más que no el hecho en sí. Y eso es lo que me pasó para el concierto de Florence + The Machine en el Palacio Vistalegre, con una calidad acústica bastante inferior a la del de Bcn, pero mismo set, misma iluminación, mismos bailes, mismas bromas y contextualizaciones de canciones aunque más breves… Sin embargo, ese evento significaría mi encuentro con Mané López, aka Gustos distintos, con el que llevo la friolera de casi cuatro años hablando por el maravilloso mundo de internet y el que fuera el que me dio el último empujoncito para abrirme este espacio. Así pues, como ilusión y ganas no nos faltan, desde diciembre que compramos las entradas hasta el 17 de abril, tuvimos tiempo para montar el viaje, hacer que un poster llegara de un almacén en C/Pallars de Barna a su habitación en Málaga, previa odisea particular de la moi (pun intended), pensarnos el outfit, evitar vídeos en vivo (no spoilers, thanks) y desear que el bonus trackWhich Witch‘ se incluyera también en España.

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Ya en Vistalegre, desde las 14h (abrían puertas a las 19h), habiendo dormido 3h 20′ por haber escrito la crónica de Bcn y tener que llegar al aeropuerto in time, y con un buen chute de cafeína pa’ las venas, tuve tiempo de comprobar que el público de pista sería de lo más majo, entregado (se repetían los “Mi reina, mi diosa, mi queen” por doquier) y práctico (maravillada estoy aún de la colchoneta de playa de asiento).  Algunos madrileños estaban también realmente preocupados por qué haríamos cuando nos llegara “la llamada de la naturaleza” antes de entrar (?!). Ver llegar a Mané un rato después con su rebeca y sus calcetines de abeja fue para mí casi como cerrar un ciclo. Un ciclo que empezaba el 23 de marzo del año pasado con el lanzamiento de ‘What Kind Of Man, que seguiría con un análisis en tres entregas de una de las temáticas de How Big, How Blue, How Beautiful con el que – por desgracia entonces, por suerte ahora –  podía ver reflejadas ciertas situaciones reales con mucha facilidad y que llegaba a su culmen en el concierto de Vistalegre, con un Mané (¡qué poderío y vozarrón!) et moi même entregadísimos desde la primera canción (aunque si hay hambre, se hace un ‘Sweet-Croissant-Nothing‘ y aquí no ha pasado nada). Eso sí, nos mimetizamos con el entorno con unos detalles de purpurina faciales cuyos documentos gráficos solo saldrán a la luz cuando sea igual de famosa que Jennifer Lawrence, para así hacerme autopubli y tal.

Florence + The Machine en Palacio Vistalegre
Florence + The Machine en Palacio Vistalegre. Foto: Mª del Mar Suárez.

No voy a contar nada más del concierto de Madrid, puesto que, como casi siempre (menos cuando Mané se emociona con Halseys, Låpsleys y demás cantantes pop que termino por confundir), suscribo todo lo que Mané ya contó en su propia y detalladísima crónica. Solo voy a añadir que, al volver a Barcelona, tuve la misma sensación de vacío que cuando mi amiga Júlia y yo, en ocasiones acompañadas de otros amigos, vivimos intensamente la previa del 360º de U2 yendo a escuchar los ensayos en los alrededores del Camp Nou varias veces. Esa sensación de “¿y ahora qué?” when everything is over y que hace que ya esté buscando ese otro evento que vuelva a darle aceite al engranaje de la vida diaria y ponerle salsa a la no-tan-rutina que, al menos a mí, nos da energía día tras día.

Florence + The Machine in Barcelona

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During my trial period for Hipsterian Circus, I was also starting to write for Indiescretos. My very first contribution for them was the review of the concert of Florence + The Machine in Barcelona, which was a relatively easy challenge, me being very familiar with their work. So, in theory, writing the review should be easy. However, the pressure of having to take a plane just a few hours after writing the review (I was finishing writing it by 2.30am), put some added pressure on me. The resulting article was published a couple of days later, with the addition of both a title and professional images, neither of which are mine.

Banda sonora cosecha del 2015

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As requested
(Mané & co.), lo que viene ahora no es necesariamente ni los mejores discos ni los temas más celebrados, pero sí lo nuevo que he venido escuchando este año y que, en un mundo ideal, tendrían cada uno de ellos un artículo en este espacio. Si están en la lista es porque cumplen la condición de que hayan sido publicados este año. Excepto el indiscutible número 1, que ha recibido tanta atención como todos estos artículos en este blog, el resto aparece en random order. Así pues, procedo a hacer las listas de…

Álbumes y EPs más escuchados del 2015

hbhbhb

  1. Florence and The Machine – How Big How Blue How Beautiful: Por todo. Todo. Por ella. Por el concepto. Por la Odyssey. Por cómo lo he ido interpretando y reinterpretando a lo largo de 6 meses. Por lo que ha significado para mí y para otros. En fin, que qué big, qué blu y qué biútiful todo.
  2. Editors – In Dream: Muero. No me puedes mezclar indie-rock con synthpop y una voz de proyección impecable. No, don’t do this to me
  3. Blaumut – El primer arbre del bosc: porque hay que barrer para casa, y desgraciadamente, es con los únicos que estoy al día del panorama nacional regional.
  4. HEALTH – Death Magic: el día que me encontré escuchando esto on repeat no me lo creía ni yo.
  5. Sanders Bohlke – The Night: escuché de pura churra una versión de “Smalltown Boy” suya buscando una quote que se ajustara a lo que pienso sobre la independencia de esta mi tierra (Mother will never understand / Why you had to leave / For the answer you seek /Will never be found at home). Investigué, y me encontré con esta perla ideal para tardes/noche de estudio y trabajo.
  6. Alabama Shakes – Sound and Color: vozarrón, estilazo, disco de sábado por la tarde, gin-tonic en mano sin gin (una que casi no bebe).
  7. Years & Years – Communion: un momento poppy de esos de * hides behind a rock * lo tiene cualquiera y es un aire fresco en la escena pop. Don’t judge me on this. Eso sí, baladas fuera y en directo dejan bastante que desear.
  8. Seinabo Sey – Pretend: amor a primera escucha.
  9. Leon Bridges – Coming Home: hacía falta una nueva voz para el R&B.
  10. The Weeknd – Beauty Behind The Madness: las vacaciones en Suecia no hubieran sido lo mismo sin The Weeknd (ni sin la BSO de las Tortugas Ninja – long story).
  11. Susanne Sundfør – Ten Love Songs: con letras que, en ocasiones, no son más tópicas y típicas porque no se lo propuso, pero ese “escandinavismo” sonoro que desprende es lo más.
  12. Tame Impala – Currents: porque ese aire retropsicodélico es de lo mejorcito del año. Escribí también sobre ello por aquí.
  13. Foals – What Went Down: aunque no sea una gran devota de ellos, hay que admitir que el último álbum está muy bien.
  14. Villagers – Darling Arithmetic: * sigh *
  15. FKA Twigs – M3LL155X: en otra vida llegaré a ser la mitad de sensual que Tahliah. Lo sé.
  16. Glen Hansard – Didn’t He Ramble: probablemente no esté siendo objetiva con mi Glen, pero es lo que hay. Y está nominado a los Grammy. ¡Ahí es ná!
  17. The Vaccines – English Graffiti: Los descubrí preparándome para el Super Bock – Super Rock (I know, late to the party). Dicen que no es su mejor álbum – y seguramente no lo sea -, pero es el que me los descubrió y creo que muestra honestamente una evolución sin perder su identidad sonora.
  18. Unknown Mortal Orchestra – Multi-Love: tras Editors, otro descubrimiento de parte de mi prima portuguesa, Luísa Reina de los Tapires
  19. Blur – The Magic Whip: de nuevo, probablemente el objetivismo seguramente se acaba de colar por el retrete, pero es que mi Damon es mucho Damon. Le falta, no obstante, EL tema que te haga vibrar como un “Song 2”.
  20. Father John Misty – I Love You, Honeybear: por lo irreverente. Sería el álbum que ha venido a sustituir a mis The War On Drugs de last year.
  21. Jamie XX – In Colour: la mitad de The XX se defiende sobradamente solo.
  22. Empress Of – Me: nuevo talento emergente que promete.
  23. Nothing But Thieves – Nothing But Thieves: hará unos 15 días que los escucho y mucho. Thanks, Dot.
  24. Kelela – Hallucinogen: De los ultimísimos descubrimientos del año.
  25. Paul Woodford – Special Request: pues de esas perlas de remixes que escuchas una y otra vez en largas sesiones de trabajo.
  26. Björk – Vulnicura: Pues sí, me gustan los retos, me gusta Björk (léase a lo Manu Chao).

Sé que muchas listas incluyen a Julia Holter, Courtney Barnett, Drake, Floating Points, Grimes, Beach House y Sufjan Stevens, entre otros, y que seguramente, para ganarme la etiqueta de la más influencer, cool, hipster o como lo quieras llamar, los tendría que poner. Sin embargo, honestamente, los álbumes que han sacado no me dicen nada o nada nuevo. Adele y su 25 no está mal, y Honeymoon de Lanita del Rey tiene su qué pero no son redondos, así que, bonitas, sintiéndolo mucho, os quedáis también a las puertas de entrar. Y es que este año me han seducido más nuevas texturas y estilos. Y me falta muchísimo producto nacional. Muchísimo. Xoel López, todavía no te he investigado. Y del de casa, ya ni te cuento. Me han recomendado encarecidamente a Pau Vallvé. Habrá que ver.

Temas sueltos más spinneados:

Porque de haberlos haylos. Again, random order...

  1. Major Lazer ft DJ Snake & MØ – “Lean On“: Major Lazer un rato, vale, pero mucho me cansan. La canción, no obstante, es un temazo.
  2. Chairlift – “Ch-Ching“: tiene ese estilo juguetón, divertido tan característico de la banda aunque rozando el pop comercial muy buen conseguido.
  3. Vetusta Morla –Puntos suspensivos / Profetas de la mañana“: o lo que viene siendo el punto final a La Deriva.
  4. Marcus Marr & Chet Faker – “Birthday Card“: Oh my.
  5. Disclosure ft. Sam Smith – “Omen“: one of the greatest earworms of the year (con una pena de videoclip)
  6. Disclosure ft. Lorde – “Magnets“: otra pena de videoclip, además de que Caracal, el último álbum de Disclosure ha sido, para mí, uno de los grandes flops del año, aunque a A Head Full of Dreams de Coldplay se lleva la palma.
  7. Hot Chip – “Need You Now“: porque un Hot Chip siempre entra hot y bien.
  8. Lowtide – “Julia“: Joy Division meets Cocteau Twins.
  9. The Radio Dept. – “Occupied” – no tiene nada, pero me encanta.
  10. ANOHNI4 Degrees: De las perlas que comparto con tengustosdistintos.wordpress.com
  11. Free School –Good People“: quizás sea de estructura previsible, pero es lo que tiene el electropop.
  12. James Bay – “Hold Back The River” y “Let It Go“: Entiendo que haya sido una de las grandes revelaciones del año, pero entre él y Hozier, me quedo con el segundo. De ahí que probablemente no vaya al concierto.

Aquí también iría “Firestone” de Kygo, el gran hit del verano, pero me acabo de coscar que es del 2014. Oh well.

Conciertos destacables del año:

Y aquí, de todos los eventos a los que he asistido, los que merecen mención especial.

  1. U2 –Innocence + Experience Tour (Sant Jordi): El álbum en sí no está mal, pero el despliegue que se marcaron en su gran conciertazo hizo que valiera la pena la espera.u2 innocence
  2. Editors – In Dream (Razzmatazz): * sigh *P1080248
  3. Take That – III Tour (Hydro SSE, Glasgow): más que concierto, show redondo.P1030611
  4. Blaumut – El primer arbre del bosc (L’Auditori): lagrimita + subidón de espíritu. Y siguiendo reinterpretando las letras semanalmente gracias a #dillunsfotoblaumutera impulsado por El Xerrac de Blaumut en Twitter e Instagram.P1030038
  5. Damien Rice y Alt-J (Primavera Sound): lágrimas de cocodrilo con el uno, y te elevas, te vas y no vuelves con los otros.Alt-J
  6. Jamie Cullum (Cruïlla): con solo ese concierto tuve la entrada más que amortizada. Milky Chance y The Cat Empire  pusieron el resto.Jamie Cullum
  7. The Waterboys- Modern Blues Tour (Espai BARTS): muy, pero que muy entretenidos.The Waterboys
  8. Pet Shop Boys y Ellie Goulding (Way Out West, Göteborg): espectaculón lumínico los unos y profesionalidad la otra.Ellie Goulding WOW 15 (4)
  9. The War on Drugs y Beck (Way Out West): los primeros, guerreros de máxima precisión y al peque-Beck, que me lo envuelvan para regalo, que me lo llevo.Beck
  10. Blur, Goddess Flo, The Vaccines, Sting, Benjamin Clementine y Crystal Fighters (Super Bock Super Rock): sin duda alguna, el mejor festival de a los que fui este año.Blur
  11. The Frames – 25º aniversario (Iveagh Gardens, Dublín): el segundo día muchísimo mejor que el primero, todo ello muy Irish.The Frames
  12. FKA Twigs (Sónar): lo dicho, en otra vida me moveré como ella.FKA Twigs
  13. Robbie Williams (Sant Jordi y Playa del Fórum): el descaro personificado.

    Robbie Williams
    Foto: Gemma Comas
  14. Vetusta Morla (Playa del Fórum): Y ahí ya caí definitivamente rendida a sus pies.Vetusta Morla
  15. Quartet Mèlt: los descubrí en el “Oh Happy Day” de TV3 y me convencieron lo suficiente como para ir a verlos next week.

Seguro que me dejo artistas que irán apareciendo por aquí (la magia del internés). Por otra parte, puede que leer, no haya leído tanto como en años anteriores – excepto artículos de lingüística y redacciones de “mis niños”-, pero llevo un carrerón de consumo musical a las espaldas que lo compensa (o eso quiero creer). Note to self: aprender a usar Spotify comme il faut y explorar el terreno nacional. ¿Podré? A saber.

El año que viene, más.

Cuando lo Big, Blue y Beautiful tiene fecha de caducidad… ¿irreversible? (Parte III)

Tras las fases de pérdida y negación, y de enfado, rabia e ira, en la tercera fase, la de negociación, Flo empieza ya a buscar soluciones a su situación con el no sabe ni contesta. Como en todo proceso de aprendizaje, la superación de una ruptura no ocurre instantáneamente, y es por eso que, de nuevo, Florence se resiste a superar su dolor, postergándolo una y otra vez, aferrándose, así, a aquello que la hizo feliz en el pasado. Así lo vemos en “Delilah” (“‘Cause I’m gonna be free and I’m gonna be fine / But maybe not tonight“), con la esperanza de que el amado vuelva a querer emprender la relación (“Holding on for your call“), puesto que esa indecisión permanente ha hecho que la puerta, tras la ruptura, no haya quedado cerrada, sino medioabierta. Florence, aconsejada por Delilah, se ve renovada, liberada (“Never knew I was a dancer till Delilah showed me how“), pero no termina de aceptar aún la ruptura, aún reciente, y sigue, por tanto, aún enganchada a su amor (“I can never let go“).

En esta fase de negociación, Florence idealiza a su ex-novio (lo más habitual tras un periodo de ausencia), y vuelve a lanzar preguntas retóricas como “Are you missing me”, preguntas que obtendrían respuesta si pudiera hablar con ese amante que la tiene todavía atada. Así pues, es en “Caught donde ese dolor se hace más evidente, pues el antiguo compañero de Flo sigue presente en los sueños de Florence y se hace cada vez más fuerte.

As if the dream of you, it sleeps too
But it never slips away
It just gains its strength and digs its hooks
To drag me through the day

Y es por eso que, aunque sea contra su voluntad, Florence está luchando para “try and keep from calling you“. Quién sabe si un proceso reflexivo, la sabiduría popular, esas frases que uno encuentra Instagram y en Tumblr (que para eso están también), la están intentando convencer de dejarlo estar, pero lo que sí es seguro es que…

Old friends have said, the books I’ve read
Say it’s the thing to do
But it’s hard to see it when you’re in it
‘Cause I went blind for you

Son esos amigos también los que en “Third Eye” la intentan convencer de que una “original lifeline” la está esperando, y de que…

You are flesh and blood
And you deserve to be loved
And you deserve what you are given 

Un nuevo amor es posible. Sí. Pero de momento Florence solo logra que su ex-novio desaparezca temporalmente (“And for those hours deep in the dark / Perhaps you don’t exist“), pues sigue todavía enganchada a la antigua situación, de la que no se muestra voluntariosa para escapar (“pulled apart against my will“). Pues, ¿para qué desengancharte de algo que te hizo feliz? ¿Y si lo volviéramos a intentar? (“I’m ready for you whenever, whenever you need / Whenever you want to begin” – “Hiding“). Error, Flo, error. Puede que aún lo esperes, pero mientras tú sigues aquí atrapada, puede que él ya te haya intentado borrar de su memoria. Porque la distancia es el olvido. O eso dicen. Personalmente, no lo creo. Ni toda distancia es ausencia, ni todo silencio es olvido.

Además, ¿quién no merece una segunda oportunidad?

And it’s your price
That’s keeping us still so far apart
But if you give a little, so will I
So will I
(…)
I’m still here
I’m still here

Yo siempre he sido partidaria de una segunda, e incluso de una tercera oportunidad. ¡Y así te va a veces, Mariflor!

Si bien en “Various Storms and Saints” vemos cómo Florence experimenta la cuarta fase, donde son protagonistas la tristeza y el dolor (“I know you’re bleeding, but you’ll be okay“) aunque ya empiece a superar la situación (“I’m teaching myself how to be free“) es en “Long and Lost” y en “Caught” donde ese dolor se hace más evidente.

It’s the hardest thing I’ve ever had to prove
You turn to salt as I turned around to look at you
(…) I can’t keep calm, I can’t keep still
Pulled apart against my will

Finalmente, encontramos la quinta fase, la fase de aceptación, en la cual se asume lo que ha pasado (“People just untie themselves / uncurling lifelines“) y se busca una nueva vida sin el amado, dejándolo ir del todo (“But you had to have him, and so you did / Some things you let go in order to live“). Flo está ya cansada de “crawling all the way” (“Which Witch“). Si no aprecian tu presencia, Flo, que aprecien tu ausencia. Al menos podrás dar tú un paso adelante, arrojando todo el dolor para abrir las puertas del corazón a un nuevo amor, ya sea sentimental, ya sea en forma de otra pasión vital. ¿Qué tal si para superar esto haces un disco y lo titulas How Big, How Blue, How Beautiful?

Your heart is there, it’s in your hands (…)
I know it seems like forever
I know it seems like an age
But one day this will be over
I swear it’s not so far away

El dolor sigue ahí, pero Florence intentará finalmente marchar para poder aprender y encontrar lo que esa pérdida significa…

And I’m learning, so I’m leaving
And even though I’m grieving
I’m trying to find the meaning
Let loss reveal it
Let loss reveal it

… que no es más que una nueva experiencia vital. Un aprendizaje tras una (¿otra más?) hostia monumental. Nos queda la duda, no obstante, de si lo consigue.

Algunos autores, como hemos dicho, cuentan también una sexta fase: la asimilación. En ella, todo está superado, asimilado, y puedes hablar de la ruptura sin emocionarte, aunque no puedas evitar sentir cierta envidia cuando “all these couples are kissing” mientras tú buscas tu espacio emocional, pidiendo convertirte en ese “Bird of prey / So I can rise above this” (“Mother“).

Aunque parece que Flo se muestre voluntariosa para aceptar y superar la ruptura, hay varios indicios de que no ha superado la quinta y sexta fase (en el álbum, no en la vida real). En primer lugar, encontramos el cierre de la edición básica del álbum con una canción, “Mother“, en que Florence insiste en que el amor que experimentó y que ahora ha perdido la ha dejado sin una vía clara que seguir y, en consecuencia, quiere dejar de sentir, o lo que es lo mismo, de sufrir:

Mother, make me
Make me a big tall tree
So I can shed my leaves and let it blow through me

(…)

And oh Lord, won’t you leave me
Leave me just like this?
Cause I belong to the ground now
I want no more than this 

Sin embargo, Florence parece no lograrlo, pues…

The emptiness; it means it’s not over

En segundo lugar, recordemos ese “I’m still here / I’m still here” de “Hiding” que encontramos, de forma ampliada, en “Which Witch“.

Chained and shackled, oh
I’ll unravel, oh
It’s a pity, oh
Say I won’t return
But I never learn
It’s a pity, oh
Ooh…

Y por último, el hecho de que el título del álbum (How Big, How Blue, How Beautiful) sea, precisamente, el de la canción que deja las puertas abiertas a retomar esa relación (“Maybe I’ll see you in another life / If this one wasn’t enough“) con ese amor que ha idealizado (“every city was a gift / And every skyline was like a kiss upon the lips“) y con el cual se fundió, hace pensar que Flo es un ser conciliador, alguien que apostó por alguien y que no olvida que where there was love, some feeling remains. Flo es una believer, que no belieber, de que ese amor puede experimentar una regeneración, cual kéfir lácteo, en un mundo big, blue y, sobre todo, beautiful. Lo que no sabemos es si será con ese mismo “satellite” de “Mother o con otro. ¿Lo descubiremos en el próximo álbum de Florence + The Machine?

Fin.

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