Escuchando Elefantes presentan Hope en la Continental

Que un grupo telonero te llame tanto la atención como para querer saber más de ellos ya es un mérito de por sí. Y más después de verlos solo unos diez minutos, pues no sabía que uno de mis cantautores favoritos, Glen Hansard, los llevaba de teloneros. Así pues, tres fueron los temas que hicieron decidirme ir a ver Escuchando Elefantes el pasado sábado en la Continental de Barcelona, sala de distribución kafkiana donde las haya.

escuchando elefantes

Escuchando Elefantes son un dúo de músicos callejeros de folk-rock formado por los gallegos Sílvia Rábade y Carlos Tajes y que acumulan en su CV, además de tres álbumes (la gira actual es de la presentación de su tercer álbum, Hope), el haber actuado junto a otros de músicos conocidos irlandeses como son, además de Glen Hansard, Bono, Damien Rice o Sinéad O’Connor.

Este dúo se caracteriza por su espíritu de cantautor callejero y se vale de solo dos instrumentos, batería y guitarra eléctrica (y sus correspondientes variantes, a veces alternándose entre ellos) para la ejecución de su repertorio en directo. De Escuchando Elefantes destacamos la voz de Sílvia y lo bien que empasta con la de Carlos, además de su sentido del humor y humildad. Todo ello se percibió nada más empezar su actuación, que abrieron con ‘Under The Sun’. Sus temas, en inglés, no son para nada tan melancólicos como los de un Angus y Julia Stone, por ofrecer algún paralelismo, pero pueden llegar a tocar y emocionar, como le ocurrió a la que escribe nada más empezar el cuarto tema de la noche, ‘Over’.

Si algo tienen los locales pequeños es la sensación de cercanía que se puede crear casi instantáneamente para con el público, sensación que, al parecer, no están tan acostumbrados a fomentar en las redes sociales (dixit el propio dúo). Silvia y Carlos, no obstante, la mostraron en persona en numerosos momentos, empezando por  el sondeo de porcentaje de gallegos en la sala y quiénes habíamos estado en el concierto de Glansard, y continuando por homenajear (u ojomenear, quizás) al fan pesado de Instagram que reclamaba un tema, ‘James’, del que resultó no saberse la letra. Y sí, efectivamente, sí, había alguien tomando notas para una “review”, como se preguntaba Carlos, y estaba situada en donde supuestamente peor se oía el concierto. Esa alguien era yo, mismamente. Encantada, Carlos.

La sensación de cercanía se potenció también cuando, volviendo a sus orígenes, el dúo quiso interpretar en acústico, entre los cuales incluyeron, además de ‘Sing Me A Song’, una versión de ‘Bohemian Rhapsody’ de Queen de la que quizás fue un pelín ambicioso querer rendirle homenaje con una versión medio-improvisada, como tampoco parecían acabarse de entender Carlos y Silvia en los falsos finales de ‘There Will Be Joy’. Nada más allá de un lapsus que supieron arreglar con celeridad.  Si algo tienen sus referentes también, es hacer participar al público en los diálogos, cosa que no faltó, como en los coros, previa lección exprés. Fue así cómo cerrarían la parte principal del concierto con ‘Burning Down The House’ y con un buen sabor de boca que dejaron al cerrar la noche con ‘The Rain’ tras hora y media de actuación.

De la calidad del sonido no nos vamos a quejar. De hecho, de negativo solo diría que no se entendía a Silvia cuando hablaba, pero por lo demás, todo correcto. De lo que sí me vais a dejar protestar es de la sala en sí, cuya escalera de salida de emergencia entre el público y el escenario por una parte y la barra de considerable tamaño situada en diagonal que ocupa gran parte de la sala dejando, a su vez, esquinas ciegas con la columna bloqueadora de cortesía hacían casi imposible ver nada de lo que estaba ocurriendo en el escenario más allá de la tercera fila. Las pantallas de televisión retransmitiendo el concierto salvaban la situación a la par que aumentaban el surrealismo de la cuestión. Es precisamente por la sala donde tuvo lugar el concierto que me encuentro en estos momentos a punto de publicar esta crónica y no de fiesta viendo a los Julieta Jones, que seguro que están a punto de petarlo allí mismo. Y mira que tenía ganas ir a verlos. Pero, qué queréis que os diga: en retrospectiva, hubiera preferido invertir los 10€ de la entrada de Escuchando Elefantes en otra sala, y por eso me espero a ver a los Julieta más adelante. Otra vez será.

Sea como sea, Escuchando Elefantes, valgan 10€, valgan más sus entradas, bien se merecen una visita por alguno de sus conciertos, ya sea en la calle o en locales pequeñitos, como les gusta a ellos, ya sea en un festi, aunque no les motive tanto la idea pero con un mínimo de visibilidad garantizada. Sea como sea, verlos fue un fantástico regalo de cumpleaños para mí el sábado pasado. El plan de verlos “buskear” en Dublín en Nochebuena con Hansard y Bono es también, cómo no, algo a considerar como regalo de Navidad original.

Galería de imágenes.

The Best Concerts 2016 Gave Me

According to my records, I’ve attended 73 concerts this year, including those in festivals. As I always say, if I ever go to a concert, it’s to be thrilled, to be moved, to feel something. Mind that I haven’t written about all of these 73 and some of them I have, but elsewhere. So… what follows is nothing but the list of those concerts that have meant something to me on that day, for whatever reason. There I go, and in chronological order…

1. Florence + The Machine – 17/4/16, Palacio Vistalegre, Madrid 

That concert meant meeting Mané López for the first time (it seems as if it had happened so long ago!)  and not having to write about it for any mag, unlike what I did for the same gig in Barcelona. Though I did write about it anyway. It was too good to let it escape. I had a  whale of a time despite the fact that the concert was pretty much the same as the one in Barcelona. Oh well…

2. Marlango – 24/4/16, Sala BARTS, Barcelona

marlango

When I grow up, I just wanna be like Leonor Watling. Period. And this.

3. The Lazy Lies & Indigos – 21/5/16, Sala BeGood, Barcelona

Indigos-Lazy

That eve was pretty emotional, as for the first time, I met Malou Bustos, former TLL manager, with whom I had been talking now and then for ages on Twitter. I also met Iván Gil, the photographer who invited me to a Coke before the gig (I still owe you!) to get to know each other and later on became my friend. Way.to.go. It all made me enjoy the concerts in a very special mood. As for the gigs, I was gladly surprised about the quality of both bands, them being rather unknown. Who would’ve thought as well that would be the starting point for so many connections. It’s a small world, indeed. And yes, I also wrote about both performances.

4. Queen + Adam Lambert – 22/5/16, Palau Sant Jordi, Barcelona

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Yeah, Adam Lambert is not Freddie Mercury. But I arrived late at the party. Better late than never, though. (more)

5. Coldplay – 26/5/16, Estadi Olímpic de Barcelona

A helluva show. Something like this.

6. Daughter- 2/6/16, Parc del Fòrum, Primavera Sound 

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If someone makes you cry with the beauty of their performance, what else can you ask for?

7. PJ Harvey – 4/6/16, Parc del Fòrum, Primavera Sound

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Having no idea what she’s in for and ending up totally mesmerized. That’s the PJ Harvey effect.

8. Mika – 11/6/16, Poble Espanyol, Barcelona 

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Nothing but fun. And joy. And friendship. And bliss. And this.

9. Ramon Mirabet & Alabama Shakes, Cruïlla, Parc del Fòrum 

CruÏlla 2016 collage

I would’ve liked to add Damien Rice too but he moved me more at PS2015. In any case, from Cruïlla 2016, the highlights were: Alabama Shakes, who were outstanding, and Ramon Mirabet, undoubtedly a promise of the present Catalan music scene.

10. Whitney – 23/10/16, Sala Apolo, Barcelona

2016-whitney

If their album is one of my faves this year, their performance did nothing but confirm that they are great.

11. Placebo – 19/11/16, Sportpaleis, Antwerp

If one of your fave bands isn’t coming to town, you gotta go after them to celebrate their 20th anniversary comme il faut.

Bring it on for more concerts, 2017!

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Queen + Reina Adam Lambert celebren Freddie Mercury a Barcelona

queen - a-kind-of-magic

Cuenta la leyenda que, de petita, jo volia aprendre anglès per cantar les cançons que escoltava a casa. Cuenta la leyenda també que Queen és un dels grups preferits de ma mare (i meus!) i que, quan ma mare va comprar el vinil  A Kind Of Magic (1986) -discazo donde los haya -, jo agafava la funda del vinil on hi venien les lletres per marcar-me uns bons sing-alongs amb les cançons, les lletres de les quals em vaig acabar aprenent de memòria sense saber gairebé què deien (tenia 6 anys!). Però de mica en mica, vaig anar aprenent a fer servir diccionaris i a desxifrar la (no-)correspondència so/grafia de l’anglès. Y así terminé, cantando de todo un poco, y cogiendo mi acento actual en inglés que no és d’enlloc i a la vegada és de tot arreu.

Cuenta la leyenda també que de sempre havia volgut veure Queen en directe però que la maleïda sida va fer que Freddie Mercury i les seves quatre octaves de veu ens deixessin molt abans del que era d’esperar (el 1991, amb 45 anys) i, per tant, que aquell dia no arribés mai. És per això que des de llavors tenia una assignatura pendent amb Queen, aquests enormes virtuosos del rock en majúscules. L’assignatura quedaria aprovada, i amb una nota excel·lent, amb el concert d’aquest diumenge de Queen + Adam Lambert al Palau Sant Jordi, però amb aquella espineta de no haver pogut veure en directe aquell tros d’artista que es posava el públic a la butxaca amb només sortir a l’escenari i que va ser el protagonista indiscutible d’una de les millor actuacions rock EVER en un estadi davant de 72.000 persones al Live Aid de 1985.

Així doncs, aquest diumenge vam veure un 50% dels Queen originals: Brian May – un altre virtuós, en aquest cas de la guitarra – i Roger Taylor a la bateria, ja que John Deacon, el baixista del grup, va decidir retirar-se el 1997 i era contrari a qualsevol represa de Queen amb substituts de Mercury. Aquesta mitja taronja venia acompanyada de Rufus Tiger Taylor, fill de Roger Taylor a la bateria secundària en la majoria dels temes i d’ un teclista i un baixista que van passar totalment desapercebuts per als de realització de les càmeres del Palau fins al comiat final. Completava el grup un diva-queen-neoromàntic-glam-rockià de veu potent, amb una range de 3 octaves i sis semitons, i gran presència a l’escenari que surt d’un programa de talents americà: Adam Lambert.

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Queen + Paul Rodgers en concert a Frankfurt, Alemanya, el 2005. Foto: Thomas Steffan . CC BY-SA 3.0

Amb la mort de Freddie, May i Taylor van reprendre el projecte amb diversos cantants i col·laboracions puntuals, però només van sortir de gira durant el període 2005 – 2008 amb Paul Rodgers, conegut per ser el vocalista del grup de rock dur i blues rock Free (sí, home sí, aquells que canten “Aaaaaaaaaaall riiiiiiiiiiiiiiiiight nooooooooooow, baby it’s aaaaaaall riiiiiiiight nooooow“, però el fracàs de taquilla va ser considerable, almenys a Espanya. Si bé Freddie Mercury admirava Rodgers, it doesn’t take a genius per adonar-se que posar Paul Rodgers de vocalista de Queen per ocupar el lloc de l’insubstituïble Freddie Mercury és com anar a menjar un arròs de peix a l’Escala i posar-hi ketchup, per molt que Paul Rodgers sigui considerat un dels grans cantants de rock de la història. Siempre y cuando cante en sus bandas.

S’ha de tenir valor per ocupar el lloc de Mercury, però substituir Paul Rodgers a Queen aplanava el camí per a Adam Lambert. Sens subte. Així doncs, si bé Lambert no va impedir que de tant en tant pensés “Oh, aquí Freddie segur que ho hauria fet així”, va fer un molt bon paper amb clins d’oeil a les dots interpretatives i d’interacció amb el públic amb els “Eeeeeeeererere” tan Mercury però sense perdre la seva personalitat artística. Prova d’això, els nombrosos canvis de vestuari amb pal de micro a conjunt (tot i que els pantalons ajustats tenien molt de Mercury), les ulleres i pentinat cantón, i aquelles plataformes i talons vertiginosos que li feien un caminar con movimiento de cadera tal que la propera vegada que el vegi li he de demanar com s’ho fa. Jo també vull moure el cul així i sentir-me la reina del mambo.  #no

Començava el concert amb ‘Flash’, que amb la retirada de cortina continuaria amb una rècula de temes rockers dels més contundents de la discografia de Queen tals com ‘The Hero’, ‘Hammer to Fall’, ‘Seven Seas of Rhye’ i ‘Stone Cold Crazy’. En lloc de ‘The Hero’, per donar el tret de sortida al concert jo hi hagués posat la genialíssima ‘One Vision‘ amb el seu gran final ‘just gimme gimme gimme gimme fried chicken’, el tema que obre A Kind Of Magic i que és un levantamuertos en tota regla, però em vaig quedar amb les ganes. Oh well.

Començaríem el que es diu a ballar properly speaking amb ‘Fat Bottomed Girls’, on Adam Lambert començaria a mostrar sus dotes de reinona, que després d’una tranquil·lota ‘Play The Game’ farien la seva gran explosió sobre un tro negre i contorsions pernilesques diverses. Després de les salutacions diverses adreçades a la ciutat, aquest cop en català, Adam Lambert agrairia al públic que li hagués donat l’oportunitat de cantar les cançons de Queen. Quedava clar i català anglès, doncs, que la seva funció era la de prestar la seva veu i artisteo natal a unes cançons que no eren seves però que les intentaria defensar amb el major respecte possible, ja que en paraules de Lambert, ‘there’s only one [Mercury], there will only be one ever. Let’s celebrate HIM together.

queen + adam lambert
Queen + reina Adam Lambert en su trono

Les llums liles donarien pas a ‘I Want To Break Free’ (casualitat connotativa colorística?) que ens va transportar al també icònic vídeo de marres.

Si Lambert ja s’havia començat a lluir amb els seus gorgoritos de tenor here and there, no seria fins a ‘Somebody To Love’ que nos dejaría patitiesos amb un final de lo más pletórico. Després del moment anecdòtic (i un pèl llarg) de la selfie de 360º de Brian May, que va dirigir al públic unes paraules d’agraïment tant en català com en  castellà, viuríem un dels moments més intensos de la nit amb la projecció d’imatges de Freddie en les pantalles mentre May, amb la guitarra acústica, cantava ‘Love of My Life’. Més d’una llàgrima es va escapar entre els assistents. Jo no hi vaig arribar, però quasi.

may - freddie - queen

Seguiria l’homenatge Roger Taylor a la veu amb ‘These Are The Days of Our Lives’ per donar pas a un d’aquells moments que, yo lo siento, pero me encantan, com són els duels tan rock dels 70s de bateries a duo rotllo Genesis per acabar tocant simultàniament. Sí, tengo debilidad por la batería y aprenderé a tocarla en otra vida. L’homenatge dins de l’homenatge es veuria materialitzat amb la projecció d’imatges de David Bowie mentre queia ‘Under Pressure’, aquella peça que cada vegada que escolto em posa la gallina de piel per tot seguir recordar – després de desganyitar-me -, que de cordes vocals només en tenim unes a la vida i les hem de cuidar.

roger taylor queen

L’ambient del Palau Sant Jordi es va tornar encara més festiu amb la bailonga ‘Crazy Little Thing Called Love’ que va fer aixecar la majoria del públic de les grades. Després d’un “Eeeeeeeeeerererere” interactiu de Lambert amb el públic que va ser d’aquells moments on vaig pensar “Ains, en Freddie no ho hauria fet exactament així”, vindria ‘Don’t Stop Me Now’, ara amb reminiscències tsòtsils. ‘Another One Bites The Dust’ va ser també d’aquells moments fluixets sense arribar més avall del notable. May es va lluir i de valent durant tota l’actuació, però està clar que un dels temes que ens permeten afirmar que bé es mereix el reconeixement mundial que té com a guitarrista és ‘I Want It All’, els solos de la qual van diferir força de la versió d’estudi. ‘Who Wants To Live Forever’, cançó que sempre m’ha avorrit i que sembla que no sabessin com acabar, em va sorprendre gratament per l’escenificació amb bola de disco gegant inclosa molt espacial, tot plegat, temàtica que seria el teló de fons del solo de guitarra de Brian May, doctor en astrofísica i col·laborador de la NASA en la seva missió de Plutó; ahí es ná.

Amb un nou canvi de vestuari i després de ‘Tie Your Mother Down’, vindria un moment pretesament emotiu però que em va deixar, sorprenentment, sense fred ni calor: ‘The Show Must Go On’, potser perquè aquesta sí que sí o sí hauria d’haver estat Freddie qui la cantés, i perquè el final em va sonar esmorteït més que no d’un vibrant electrònic cíclic, com la tenia al cap. Evidentment, ‘Bohemian Rhapsody’ (* muere * ) i ‘Radio Ga Ga’ no podien faltar, l’última amb el corresponent acompanyament de picada de mans de base amb tot el Palau Sant Jordi als peus de Queen mentre sonaven la seva base rítmica tan mítica. Tancarien la vetllada les arxiconegudes ‘We Will Rock You’ i ‘We Are The Champions’, cançons que mai no m’han fet el pes però que entenc que estan fetes per i per a aixecar estadis, amb un Adam Lambert lluïnt corona de reina. Faltaria plus.

Queen + Adam Lambert van fer un excel·lent paper si ens posem en el frame of mind “homenatge al gran Freddie Mercury”. Em pregunto, però, si – com diuen que tenen la intenció de fer – funcionaria de la mateixa manera amb temes nous composats pel 50% de Queen amb o sense la col·laboració d’Adam Lambert. Sincerament, no ho veig. No només per la diferència d’edat, sinó veient també l’estil i estètica musical que es gasta Adam Lambert en solitari i el paper rellevant que tenen des dels inicis May i Taylor a Queen. Time will tell.

Galeria d’imatges

Muy fan y mucho fan (del manager) de Kanye West

Quien dice manager, dice el propio Kanye West o quien sea que orqueste sus movimientos en los medios de comunicación. Pero reitero: el efecto mediático creado por (el manager de) Kanye West es muy bueno y mucho bueno. Tanto, que me uno a las miles y miles de personas que han escrito sobre él en la red en los últimos años y que están que hierven ahora mismo con una línea de su última canción en que dice tener ganas aún de zumbarse a Taylor Swift. Sí, he caído, y les apunto otro gallifante. Si es que son la h*stia en vinagre. Además, cada vez que se produce un happening de/por dicho personaje, leer los comentarios que se generan al respecto es un festival del humor.

mj meme

Y me apuesto lo que sea que su equipo, y quién sabe si él también, hacen lo mismo que yo, sobre todo viendo el resultado:

kw trending

Vaya por delante que yo, de Kanye West, lo que se dice mucho, no sé, así que no pretendo ser ni mucho menos exhaustiva. Por otra parte, así, a bote pronto, sólo me viene el título de dos canciones de él a la cabeza (dejando las colaboraciones de lado), canciones que me han gustado desde que salieron, y que seguramente no sean ni las mejores, pues en su momento no me molesté ni en hurgar más en su carrera. Sin embargo, aquí me hallo, dedicándole un par de horas de mi preciado tiempo escribiendo esto y escuchando su discografía completa para poder comprobar que, efectivamente, no todas las decenas de premios que ha ganado se las han regalado por llamarse Kanye West y que, por tanto, terrible no es a menos que se lo proponga (more on this later). Los temas, ya que estamos, son ‘Love Lockdown‘…


…y , cómo no, ‘Stronger‘, con el sample archiconocido de Daft Punk:

Tras casi 20 años de carrera, Kanye West ha publicado 7 álbumes (el último a punto de salir), ha hecho de productor de no sé cuántos artistas, es emprendedor, diseñador de moda (?!) y está casado con otro personaje como es Kim Kardashian, también con miles y miles de fans sobre todo en Yankeeland (¡dónde si no!).

Pero esta fama no se crea de la noche a la mañana. Se la ha trabajado, y con esmero, empezando por entrevistas tan profundas y a la vez histriónicas como ésta, que ves (porque se tiene que ver, no sólo escuchar) y piensas: o está peor que un cencerro o, ciertamente, es Dios. Incluso se ha autodefinido como “Shakespeare in the flesh“. Olé tú, olé tú. Además, es omnipresente en los medios por controversias tales como, por ejemplo, defender públicamente a Bill Cosby de los casos de abusos sexuales del que ha sido acusado (?!). Se cargó también deliberadamente (?!) la inmaculadamente concebida ‘Bohemian Rhapsody‘ de Queen en Glastonbury, festival en el que no era bien recibido y contra su participación en el cual se creó una petición en change.org (más ruido) para vetar su participación por el simple hecho de ser el personaje quien es y de ser un hip-hopero, no un rockero. Tras la muerte de David Bowie, amenazó con publicar un álbum tributo al mismo (¿por qué no hacerlo antes si tanto lo admiras? – ruido mediático, of course). Evidentemente, se regodea metiéndose repetidamente con otra sempiternamente omnipresente en los media como es Taylor Swift, a la que boicoteó en los Grammy (notición y sacudida mediática) y tras lo cual se disculpó (notición again y sacudida mediática otra vez). Se llega a meter con, qué sé yo, Sara Bareilles, y nadie le hace ni caso, pero no, escogió (o le escogieron) a Taylor Swift.

Y a todo esto, en que poco me he referido a muestras suyas de talento como artista, ¿por qué me autoproclamo muy fan de su circo? Pues por una razón: porque se carga todos los estudios sobre técnicas de persuasión para triunfar en el mercado de una sentada y, no obstante, es el p*to amo de los medios. Me explico: nos gusta que nos regalen los oídos, nos gusta que nos persuadan, que nos conquisten, que nos hagan caer rendidos a los pies de, pero tampoco somos tontos. Y cuando somos lo suficientemente maduros para ver que nos engañan, toda esa fachada se derrumba. Por ejemplo, yo nunca me he llegado a tragar que Taylor Swift sea tan perfecta como la pintan y por eso no puedo con ella. Vomitivo, como tantos otros, su gesto de ir casa por casa de los fans a entregarles Christmas presents y colgarlo en la red. Si lo haces porque te sale de dentro, no tienes necesidad alguna de publicarlo y colgarte así la medalla. #sorrynotsorry. Sin embargo, miles y miles de personas sí se lo tragan, y ahí la tienes, omnipresente también. En cambio, Kanye West es uno de los pocos casos (¿el único?) que se muestra ante la prensa como el antagonista de la perfección mediática y artística y ahí lo tienes, de tre(me)nding topic aprovechando el momento día sí y día también. Olé sus webs. Webs que son tan grandes y hermosos que se puede permitir el lujo de colgar una canción en Soundcloud con un error, borrarla (crear ruido mediático de paso), y volverla a colgar. O de vestir su último álbum con esta portada terrorífica.

kanye-life-of-pablo-art

O de crear este vídeo maravilloso-maravilloso para ‘Bound 2‘, que peor no se puede hacer aposta, porque digo yo que lo hizo así, adrede, ¿no? Está tan mal hecho que es de museo. Si no, que me expliquen las cutre-superposiciones de planos, la continua discontinuidad (¡ja!) y el cambio repentino de la dirección del aire apreciable en la melena al viento de la Kardashian, todo esto teniendo la millonada que tiene para crear vídeos musicales de infarto. Lo que me llegué a reír con él (y me sigo riendo) y con la parodia de James Franco y Seth Rogen no tiene ni nombre:

Vaya, justo publico esto y me retiran el vídeo. Andevé.

Y es por todo lo dicho y por todo lo que está por venir, y viendo que tras un F5 Kanye-Shakespeare-West sigue de trending topic, que me voy al Mercadona a por más palomitas, que hay circo mediático para rato. Yeehaaaaaaa.

Bowie’s ‘Space Oddity’ for reported speech practice

If you, dear reader, know me well, or even if any of my students ever read this, you will all nod when I say that I’m a walking jukebox. Yep, my everyday speech is full of random quotes from lyrics, and in class, uff, that randomness increases exponentially. I just can’t help it. Actually, the reason why I started studying English by myself was because I wanted to be able to sing along to the songs that I listened to on the radio. Inevitably, this means that, whenever I can, I also play songs in class or use quotes from songs to explain grammar. Not to mention the wink-wink links I insert in my forum messages or in my happy-living good-weekend wishes. Below, a selection from the latest wink-winks I sent during this academic year on the virtual campus featuring The Weeknd‘s ‘I Can’t Feel My Face‘, Deep Dish‘s ‘Say Hello‘, Depeche Mode‘s ‘Enjoy The Silence‘ and The Young Rascals‘ ‘Groovin’‘, to showcase a few.

 

weekend

Of course, when I’m given the freedom to leave the textbook aside, I also use real song materials to practice full grammar topics. That’s what I did when I realized that David Bowie‘s ‘Space Oddity‘ was a full dialogue from beginning to end; containing examples of statements, questions and commands; with a coherent storyline as well; from which I could also exploit the double meanings of ‘tin can’, the ‘blue planet’, the ‘whose shirt you wear’, ‘the stars look(ing) different’…. Of course, whenever I use this activity, I take advantage of the situation to infuse some good intravenous injection to my students of what David Bowie means for the history of (sometimes not so popular music and his collabs with some of my fave artists, including Queen and Placebo, among many, many, many, many, many others. So, here, my ridiculously tiny homage to the great star that was is David Bowie.

RIP

Never Count on Longevity, Please!

Aviso para navegantes: post packed with inside jokes. #sorrynotsorry #aquinoliagradiqueshiposifulles

Tras una larga temporada calificable de pasapalabra, por cuenta propia (¿Mª del Mar, tú eres tonta, o eres tonta?) o ajena (tishhhhhhh!), al final del día 6 de mayo del año pasado, recuerdo que hice una intentona de aplicarme el cuento de una canción que me encanta de un grupo que me enamoró desde el primer momento y del cual tengo que hablar someday. Esta:

Como siempre (a menos que diga lo contrario), las canciones que comparto en Fasebú, que puede que me encanten o puede que sean directamente un truño (Ooops!), si están ahí, es por algo. En ese caso, el intended meaning podía ser fácilmente descifrable para algunos, aunque the very name of the band, Yeasayer, ya tenía su qué. Huh!

Obviously, la cosa iba para largo, pues para ‘give life to the seeds’, hay que regarlas, y es por eso que tras el ‘give her two weeks, you won’t recognize heeeeeeeeeer de Brisbane, Cairns y Perth, y un long overdue ‘Dance, Don’t Hold The Wall, una se ha puesto a make choices (muchas), y a dejar que el ‘time’ deje de ‘bear the yellow knife. Hasta tal punto que empezaba este año 2015 yeaseando por Twitter yet another inside joke:

declaro

Y lo llevo bien. Creo. Quién me ha visto y quién me ve (o avé, ya que estamos contando ninjas y a lo tonto, a lo tonto, llegamos al hotel). No obstante, todavía me sigo dando con un canto en los dientes y aún no comprendo la naturaleza humana in its entirety. Ah, y efectivamente, algo que todavía me falta es la paciencia, pues aunque I don’t want it all, ni mucho menos, sí que I want it now. Tiempo al tiempo. Eso sí, sigo con las puertas abiertas a tó aunque algunos las cierren. Too bad. Their loss. Però com diem per aquí, Déu tanca una porta i obre una finestra. ¡Ea! Y es por eso que hasta me dispongo a celebrar que tengo más canas y no me las tiño con un picnic con mis amigos de Barbieland al que se puede unir quien quiera, tras no haber hecho nada con gente para celebrar mi cumple durante 13 años (mal punt!).

Y ahora, con vuestro permiso, como cada 6 de mayo, me voy a auto-regalar un helado de sorbete de limón. Porque yo lo valgo.

Robbie Williams, “entertainer” hasta la médula

Hace poco más de cinco meses, Robbie Williams nos sorprendía con un anuncio que poco nos esperábamos algunos…

                      Sí, el vídeo da un poco de grima a pesar de las rimas.

Tras un teaser del mismo vídeo publicado en las interwebs de Robbie que nos dejó medio-incrédulos, medio-expectantes, y ya con el anuncio en firme del Let Me Entertain You Tour, Robbie Williams acaba de dar el pistoletazo de salida a una gran gira que lo llevará a visitar lugares donde no ha estado nunca, o donde ha tronado, relampagueado y llovido a mares desde la última vez que ofreció un concierto. Este es el caso de Barcelona, a donde no venía desde el 2003. “Boo the managementindeed.

No me voy a detener a repasar extensivamente la carrera en solitario de l’enfant terrible de los antes Take That, ahora, tras la marcha también de Jason Orange, Half That (molt aguda, Ana!), pues no me considero versada en Robbie Williams para nada. De él, hasta hace poco, solo tenía los discos de swing, el Reality Killed the Video Starel Take The Crown (que debo haber escuchado tres veces) y uno en directo del 2003. Si no llega a ser por mis queridísimas Gemmins y Eva Fletcher, que me hicieron un curso exprés y me pasaron su discografía completa, hubiera ido al concierto de este pasado 27 de marzo conociendo poco más que eso y sus hits de la radio. Y me hubiera bastado, pues de eso va este “Let Me Entertain You Tour“: de un repaso exhaustivo de los singles que más han sonado en las radios mainstream aderezado con versiones de otros artistas, contemporáneos (“Royals” de Lorde) o no (p.ej. “Shout” de The Isley Brothers).

Tras un diálogo pantalla-público en que se preguntaba a los asistentes al Palau Sant Jordi si estaban listos para el espectáculo (a preguntas obvias, respuestas obvias), salió Robbie Williams, vestido de negro, cuernos en la cabeza, tó cuadrao (ay omá) y de rubio platino (no sé si peor o mejor que el negro azabache del tour Swing Both Ways), anunciando que ‘Tonight your ass is mine’. Y así empezó la perversión escatológica diversión escapológica al más puro estilo Robbie (‘My name is Robbie Peter Williams and I’m a pop star’, por si no os había quedado claro), que duraría dos horas sin ningún bajón, momentos emotivos incluídos.

I am the king of the world. No hace falta que me lo digas tú, que ya lo sé yo. Foto: Gemma Comas.
I am the king of the world. No hace falta que me lo digas tú, que ya lo sé yo. Foto: Gemma Comas.

El escenario, luminoso en todo momento y con un backdrop que iba cambiando según la canción, optando sobre todo por tonos negros, dorados, azules y rojos, complementaba perfectamente la imagen de hooligan sempiterno del de Stoke-On-Trent. Aunque los diseños de fondo no fueran tan coloridos o versátiles como los del tour anterior, para nada desentonaban con la estética general del espectáculo: banda vestida de oscuro, coristas de negro y enseñando piernaca y/o busto, y un Robbie que sabe que aunque diga tacos, se ponga falda para enseñarte el pompis mejor y te recuerde que lleva la bragueta abierta, tiene a muchas nenas y acompañantes de cuarenta and counting a sus pies. A mí que me va lo más “fisno”, me resisto.

Tonight your ass is mine, pero tranquilos que del mío no os vais a olvidar. Foto: Gemma Comas
Tonight your ass is mine, pero tranquilos, que del mío tampoco os vais a librar. Foto: Gemma Comas.
Los llevo amarillos con dibujitos comprados en el mercadillo. foto: Mª del Mar Suárez
Los llevo amarillos, con dibujitos, comprados en el mercadillo. Foto: Mª del Mar Suárez.

Los highlights de la noche son numerosos, y tu tiempo y el mío escasos, por lo que me voy a limitar a destacar unas cosillas en plan telegrama. Primero, arrancó con dos temazos, “Let Me Entertain You” y “Rock DJ“, con los que se aseguró que el público experimentara un subidón que iría remitiendo y recuperándose durante el show según la canción al uso. Luego, empezó a hablar de sus dos hijos y les dedicó una canción. Y si aquí el público femenino ya babeaba, tuvieron que sacar la fregona para cuando invitó a su padre a cantar con él al escenario, tal y como hiciera en el Swing Both Ways Tour. No se olvidó tampoco de su punto swing, con una versión tó chula de “Swing Supreme“. Cómo no, el entertainer que es se manifestó en todo momento no solo con los bailes con tintes Take-Thatescos, sino también con los guiños constantes y diálogos hilarantes con el público (“Bésame mucho” – “You too”), con el colofón de sacar a una recién divorciada (o eso ponía su pancarta), y llevársela a la cama para cantar y bailar “Candy“. Para terminar, dos momentos que tocan más la fibra. El primero, cantar “No Regrets“, que compuso originalmente como, pongámosle, rabieta de crío para con sus entonces ex-compañeros de Take That. Y el segundo, los bises. Unos bises tan breves como intensos: una versión de “Bohemian Rhapsody” que a muchos seguramente les llevó a pensar que por qué no podría haber estado Robbie en el lugar que ocupa ahora mismo Adam Lambert (pasa-palabra) y, cómo no, un “Angels” espectacular con el que abandonara el escenario haciendo lo que mis amigas bautizaron como “marcarse un Ed (Sheeran)”: dejar al público cantando a cappella, mientras tú te las piras tranquilamente como aquel que se va a hacer un pis al excusado, siguiendo fieles al motivo escatológico escapológico del concierto.

Robbie swingero. Foto: Gemma Comas.
Robbie swingero. Foto: Gemma Comas.

Papá Robbie está en plena forma. Ha también demostrado más de una vez y de dos que no necesita a nadie (léase Gary Barlow) para reinventarse, caerse y volverse a levantar, llenando de paso recintos multitudinarios. Y aunque no sea santo de mi devoción (#sorrynotsorry), no titubeo al decir que, a pesar de los pseudo-fracasos discográficos que haya podido tener fuera de su Reino Unido natal, Roberto Pedro Guillermos es uno de los mejores entertainers que nos ha dado el pop rock de los últimos 25 años. Y punto.

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